La globalización nos tiene marchitos. Así que recurriré a la última ocurrencia de mi sobrina (3 años) que ya empieza a vislumbrar lo que supone la educación y el mercado laboral:
Mira, abuela, primero vas al cole, luego a un sitio con niños más grandes que también te enseñan cosas, y luego ya decides lo que quieres ser: mono, elefante, jirafa…
¡Alcaldes y munícipes por antonomasia! En estos días festivos muchos de ustedes contemplarán con envidia cómo la poglamación televisiva recorre la geografía española mostrándonos acontecimientos de Interés Turístico Nacional: procesiones kilométricas, penitentes impenitentes, repostería, hoteles llenos… Lo mismo sucede en los demás puentes y fiestas de guardar. Pero no se aflija. Si su pueblo o ciudad no es conocido por ninguna tradición lo suficientemente ancestral, Halón Producciones™ les presenta una proposición que no podrán rechazar. (más…)
Hay cuestiones que me obligan a salir del congelador para cagarme en unos cuantos dioses. Y en la puta madre de los mismos. Vamos a intentar razonar sobre la amnistía fiscal para que no se nos vaya el artículo de las manos…
En primer lugar tratemos de encontrar las ventajas a tal medida. Hmmm… se me ocurren pocas. De hecho, sólo una: que el estado obtenga rápidamente unos ingresos extraordinarios. Y eso si todo sale bien y se cumplen las expectativas. Cosa que no siempre sucede: lean al final de este artículo lo que pasó en Alemania entre 2004 y 2005, cuando no se cubrió más que un 20% del objetivo marcado.
Pero esta ventaja tiene algunos inconvenientes. El más evidente es pasarse por el saco escrotal ciertos conceptos importantes consagrados en el artículo 31 de la Constitución: la igualdad, la justicia y la generalidad. O, por decirlo llanamente, conseguir que a los que pagamos nuestros impuestos sin rechistar se nos quede cara de gilipollas. Y es que no sólo se están rompiendo los principios antes mencionados. Encima lo están haciendo aquellos elegidos por el pueblo para cumplir y hacer cumplir los mismos. De pelotas, oiga.
Para añadir sal a la herida, la estimación del gobierno es que se conseguirá que aflore un 10% de la economía sumergida. Eso son 25.000 millones de euros. Lo cual quiere decir que el gobierno sabe perfectamente que se están escaqueando 250.000 millones de euros a su control. De los cuales —con suerte, con mucha suerte— nos dicen que esperan echar el guante a 2.500. Yo no sé a ustedes, pero a mí me parece una puta broma. Porque si esos 250.000 millones de marras tributaran a lo que deben, más los recargos y multas por intentar escurrir el bulto, no tendríamos ninguna necesidad de hacer las burradas que se han hecho en los presupuestos de 2012. Como congelarle el sueldo al pobre Rajoy…
La manera correcta de plantear una medida así —con la que no estoy en absoluto de acuerdo, por lo expuesto más arriba— sería muy distinta a como nos la están proponiendo: ustedes saquen la pasta escondida, les cobramos el pufo a precio de saldo y… pelillos a la mar. No, así no. Lo suyo sería decir: es vuestra última oportunidad de sacar la pasta, si lo hacéis dentro de plazo sólo os vamos a crujir un poquito… pero después… después os vamos a buscar hasta debajo de las piedras, hijos de la gran puta. Como no va a ser así, mejor no hacerlo.
Y todo esto es ese maravilloso país donde se va a recortar un 22% del presupuesto de educación pero a la Iglesia Católica no se le va a dejar de dar lo suyo. Ese maravilloso país donde se va a recortar un 14% en sanidad pero se está pensando en montar un chiringuito que es un insulto a la clase trabajadora. Ese maravilloso e hijoputesco país en el que hay 1.500 euros en billetes por habitante pero el 22% de los que viven en él lo hacen por debajo del umbral de la pobreza.
Banda sonora: ‘Un kilo, un litro, una lata’ de Putilatex.
Como los ponentes de esta bitácora estamos un poco abotargados últimamente por la cosa de la globalización (el Camarada ya es un auténtico electroduende) aprovecho un momento para contarles que he ido al cine. Al de verdad, eh. Con mi niña, que prácticamente monopoliza mi asistencia a las salas en los últimos años. Hemos ido a ver la peli de Blancanieves, y tengo que decir que me ha gustado, dejando aparte ese recuerdo cuasi romántico de estar en una sala de cine, con su pantalla, su oscuridad, y sus palomitas: las compro para mi peque, yo no pico ni una, hasta que me dice que ya no quiere más y no voy a dejar medio paquetillo para tirar…
Desde luego, no es una película para la posteridad, pero qué coño, está bien hecha, y uno se entretiene de principio a fin. Y sobre todo, a mi invitada le ha gustado. Es de agradecer el cambio de rol que tiene el cuento, con una Blancanieves que pasa a la acción. Las actrices protagonistas están muy bien (en todos los sentidos, esta edad que va teniendo uno hace que le gusten madrastras y princesas) aunque no sé si las féminas dirán lo mismo del príncipe. Con sus enanitos (más irreverentes que en Disneyland, claro, que a poco), con su estética barroca, y con un final jrande, muy jrande.
Ayer mi señora se presentó en casa con un extraño artefacto en una cajita. “Mi amiga X ha comprado tres de estos en el Lidl. Es un salero con pilas”. En un principio me quedé como evocando aquel verso de “como poco son de Marte los del Lidl” (escuchen la banda sonora los que no sepan de qué hablo), pero mi alegre desdén tornó en oscura sospecha cuando vi el artefacto. Se trata, dicen las instrucciones, de un molinillo eléctrico de sal o pimienta, de la afamada marca “Silvercrest”. Cuando se pulsa el interruptor, el cacharro tritura el condimiento elegido, esparciendo su fecundo polvo (de granularidad regulable). He aquí una imagen del trasto junto con una hoja de las instrucciones de montaje.
El esperpento no acaba ahí, porque al leer el texto de las instrucciones, sección E (E, IT+MT, PT, GB+MT, DE+AT+CH, lo que me permite deducir que hay Lidl en Malta) dice (y cito literalmente): “Familiarícese con el artefacto antes de la primera puesta en funcionamiento”.. Algo más adelante, en tono picarón, añade: “Utilice el artefacto únicamente como está descrito y para las aplicaciones indicadas”.
El el apartado disclaimer, por si acaso, se cubren las espaldas: “Este aparato está diseñado como un molinillo de sal o pimienta eléctrico. Cualquier modificación en el aparato no entra en el uso adecuado y puede provocar accidentes graves”. ¿Accidentes graves un salero? ¿Tengo razones para sospechar o no?
Banda sonora: Lidl, by Engendro.
P.D.: Me confiesa mi señora que cuando, junto con su amiga, estaban montando el chisme, en el lugar de trabajo de ella, entró una clienta justo en el momento que comprobaban su funcionamiento y el cacharrillo emitía un motorizado zumbido. Se cruzaron miradas, y ambas se apresuraron a explicar: “Es un salero”. Excusatio non petita…
Actualización: El ingenio humano no tié fin: ¡el salero-tritureitor tiene luz! Al accionar el botón, a la vez que muele el condimento, ilumina hacia abajo para facilitar la puntería. Echo de menos un punto laser para una total precisión.
Como ustedes ya sabrán, el próximo día 25 de Marzo algunos estamos invitados otra vez a la gran fiesta de la democracia. Incluso a algunos nos han dado pase VIP. Vamos, que me ha tocado mesa electoral. Lo bueno es que me han dado un librito para que me estudie lo que tengo que hacer. ¡Qué detalle! Cuando vinieron a comunicármelo, el empleado municipal parecía que me estaba dando el pésame, y la verdad que no me extraña. Si es que al final me tenía que tocar, como se suele decir “Tanto va el cántaro a la fuente…”. Esto de tener elecciones todos los años es lo que tiene.
Como podrán imaginarse, mi buzón vuelve a estar repleto de propaganda electoral. Estos señores se acuerdan otra vez de mí, aunque creo que alguien escuchó mis quejas porque algunos partidos políticos en lugar de mandar una carta a nombre mío y otra a nombre de mi consorte nos han mandado una sola a nombre de un tal “entidad familiar (2)” con dos papeletas dentro (más papel para hacer la lista de la compra y coger “recaos”). Eso sí, te lo anuncian en el sobre con un “Derroche No. Hemos reducido un 33% los envíos postales de propaganda electoral”, como esos productos que te anuncia “Ahora con un 10% menos de Materia Grasa” y me pregunto ¿por qué no pueden hacer la propaganda electoral “desnatada”?
Con estos antecedentes comprenderán que no vea el momento de que podamos ejercer nuestro derecho democrático vía internet o con un sms, que digo yo que si vale para “salvar” a alguien en Gran Hermano o para elegir al ganador de Eurovisión la cosa no es muy distinta. ¿Se imaginan? Podría ser algo como:
Si quieres salvar a Cascos manda un sms con la palabra “FAC” al 345
Si lo que quieres es que abandone la casa manda la palabra “FUCK” al 234
Por cierto, y hablando de Eurovisión, no deberían perderse la candidatura rusa para este jran Festival de la canción. Como poco inquietante….
Para comenzar, me iré por los cerros de Úbeda. Alguna vez hemos dejado caer por estas páginas el repelús que nos provoca el pogüerpoin*. A este respecto, la mejor frase se la escuché a un compañero: ‘Cuánto mal ha hecho el Power Point’. Hay que decir que venía de reunirse en una reunión en la que había sido fustigado con una presentación que hacía bueno eso que decía el Camarada en el post citado: Hay directivos que creen que con plasmar sus deseos en una presentación, estos se cumplirán. La imagen de un tío encorbatado con su proyector, su portátil, su pantalla y su puntero laser nos llena de vicisitud a todos los informáticos de bien.