Disparando con pólvora del rey
En general no me gusta hacer regalos por Navidad y, si los hago, es a personas muy concretas y casi nunca coincidiendo con las fechas es que es tradición. Es por esto que me jode sobremanera que nadie decida por mí que regalos y a quien se los hago. Me refiero al dinerito de mis impuestos, ¿saben?
Hace un par de semanas nos enteramos de que el presidente del Congreso de los Diputados regalaba cestas de Navidad a diestro y siniestro. El coste de la broma el año pasado fue de 156.000 aurelios. Sin hacer muchas cuentas compruebo que es más pasta de lo que vale mi casa, mi coche y mi ropa interior juntos. Ya es un pasta gansa, ¿no?
Pero a todo hay quien gana. En la Comunidad Valenciana no han querido ser menos. Don Julio de España, presidente de la Cámara Autonómica, en un arrebato de generosidad y tratando de superarse año tras año (el anterior repartió cámaras digitales), ha entregado un modesto televisor de plasma a cada uno de los 89 diputados valencianos. Así a ojo, pongamos que le han costado unos 2.000 boniatos cada uno. Eso si los ha comprado en el Carrefour, que si son de marca ya habrá sido algo más. ¡Coño, por 89 diputados salen 178.000 leuros de curso legal! No es de extrañar que varios de ellos, avergonzados, hayan decidido devolverlo (que me pregunto yo que a dónde irán a parar estas bagatelas cuando alguien las devuelve).
Queridos Reyes Magos: como estos señores ya se apañan bien ellos solitos, a ver si os enrolláis y el año que viene les traéis una mierda pinchada en un palo. De mi parte, ¿vale?
Banda sonora: ‘Santa Claus is coming to town’ de Bruce Springsteen.

