A ver, se me descarguen “Battlestar Galactica”, pero ya. No sólo por lo mucho que han cambiado los cylones.
Es una de las mejores series de TV que se pueden ver en estos momentos. Ahora mismo se está emitiendo, doblada al castellano, en plataformas digitales de pago, pero si quieren mi opinión, queda mejor en versión original. Al haberla visto descargada por el BitTorrent, les puedo adelantar que ya he visto el final de la segunda temporada, así que puedo emitir un juicio global. Y no puede ser mejor.
Dejen al margen las escenas de efectos especiales (espectaculares), perfectamente integradas en la trama, y hasta me atrevería a decir que completamente supeditadas a la misma. En esta serie prima la historia, la ambientación y el estudio de personajes.
Si de pequeños vieron la serie original, la de 1978, les advierto que no tiene nada que ver. No se trata de una maniquea historia de buenos a machamartillo y malos a ultranza. Es una perfecta alegoría sobre la paranoia estadounidense posterior al 11 de Septiembre. Desde el primer capítulo, en el que el comandante Adama habla de un enemigo que ellos mismos han creado y de una destrucción que quizás se han ganado a pulso, y durante el transcurso de toda la serie, los paralelismos son continuos. De momento, está disponible la miniserie de dos episodios con la que comienza la historia, los doce capítulos de la primera temporada y los veinte de la segunda. Y francamente, saben a muy poco. La espera hasta el estreno de la tercera temporada, previsto para octubre, se va a hacer interminable.