El Arca de Noé
Está bien, está bien… Tras el experimento de Ender de ayer y ante el clamor popular seguiremos currando este fin de semana laaaargo. Ya hemos visto que no somos los únicos infelices que no están de vacaciones…
Para amenizar estas horas tontas del domingo les presento a un individuo digno de figurar en una de mis secciones favoritas de la güeb de su Alteza Onanísima: El rincón del patético ser. O como invitado en ese gran programa de divulgación que presenta Fríker Jiménez.
Bueno, que me voy por las ramas. El pájaro en cuestión nos cuenta en su web como le fue revelada la situación del Arca de Noé y el viaje que realizó para verla. Es sorprendente la capacidad de divagar que tiene algunas personas. Tras leer varias páginas de desbarres y anécdotas irrelevantes, referencias a otros iluminados, hacerte daño ante la redacción y ortografía… ¡resulta que el tipo no llega al Arca! Eso sí, nos regala con párrafos verdaderamente desopilantes:
Las condiciones del mundo antes de el diluvio Bíblico, fueron muy diferentes a las de ahora. La Biblia dice, “….porque Jehová Dios todavía no había hecho llover sobre la tierra …..sino que subía de la tierra un vapor que regaba toda la faz de la tierra….” (Génesis 2: 5, 6). Los anillos del crecimiento en la madera son causados por la lluvia, así que en un ambiente antes del diluvio, sin lluvia, los árboles no tendrían anillos de crecimiento. Y esto es exactamente lo que encontró el equipo norteamericano! De hecho, si el material tuviera anillos de crecimiento, no podría ser el Arca de Noé.
Está claro que estamos rodeados de corrientes telúricas… Titotatín totín totín…
(Vía esta entrada de Magonia y sus comentarios).
Banda sonora: ‘Ship of fools’ de Grateful Dead.

Esta niña tan modosita, junto a sus compañeros de grupo, son los firmantes del manifiesto 
