Deseo de Año Nuevo
Dios mío, no te pido que me ayudes, sólo que no me jodas
* “Al sur de tu cintura”, Roberto del Sur.

Dios mío, no te pido que me ayudes, sólo que no me jodas
* “Al sur de tu cintura”, Roberto del Sur.
Sí, no se me alboroten, que me explico.
Los EE.UU. tienen muchas cosas que aborrezco, empezando por su presidente. De ser la primera democracia moderna (y el que quiera rebatir esta afirmación, que se lea primero “La democracia en América“, de Alexis de Tocqueville, como tuve que hacer yo en primero de carrera) han pasado a ser un imperio odiado por méritos propios en muchos lugares del planeta.
Y sin embargo, tienen un sistema parlamentario de listas abiertas y sin disciplina de voto, que sería la envidia de prácticamente cualquier país europeo, además de una sociedad civil infinitamente más dinámica que la nuestra.
Pero hoy vengo a hablar de nuestro pequeño mundo cibernético, cada vez menos pequeño, y cada vez menos nuestro. Mientras en el otro lado del charco se aprueba la fusión de dos gigantes de las telecomunicaciones, con una clausula que garantiza la neutralidad de la Red, aquí, en la Tierra de Jauja, ya pueden irse persignando los creyentes, y poniendose un corcho en el ojete los demás. Porque se nos avecina una buena. Como la nueva Ley de Impulso de la Sociedad de la Información salga para adelante como está ahora, vamos apañados todos los internautas, pero en particular los que tenemos por costumbre escribir con ese incómodo vicio conocido como “libertad de expresión”. Y siempre que el Tribunal Constitucional trague con ello, claro. La verdad, las comparaciones siempre son odiosas, pero unas lo son más que otras.
La semana antes de las Navidades, el que les escribe pasó un día de asueto en el parque temático situado en San Martín de la Vega, Madrid. ¿Por qué no pongo el nombre y acabamos antes? Pues en primer lugar, porque este post no va sobre ellos, así que no hay por qué hacerles publicidad negativa. ¿Y positiva? Pues tampoco, porque la multinacional propietaria del asunto me tiene contento, después del patrocinio del seminario sobre DRM que nos ofrecieron durante la Jornada de Propiedad Intelectual.
El caso es que estaba en la cola de la entrada, cuando vi el siguiente cartelito…
Vaya, vaya. Que mal va la música. Que peligro corren el arte y la cultura con mayúsculas. Me pregunto como se sentirían esa gran mayoría de músicos minoritarios que no ven un puto céntimo de euro del canon, al ver semejante dispendio. Me dicen al oído, mientras tecleo estas líneas, que los trabajadores de la SGAM tienen derecho a divertirse. Y estoy de acuerdo, nadie les impide pagar su entrada como el resto de la gente. Pero la diferencia es que este tipo de eventos no los organizan los particulares agrupados, sino empresas con abultada partida de beneficios en el balance, como una multinacional del hardware, cuyo nombre empieza por hache y termina por pe, que también ofrece este tipo de festejos a sus empleados. Mientras que nuestros amigos Teddy, Pedro, TAFKAR y compañía financian ésto con lo que recaudan coactivamente del resto de españoles. Sí, del resto, porque les recuerdo que el Consejo General del Poder Judicial sigue pagando religiosamente la remuneración compensatoria por copia privada, al comprar CD-ROM y DVD. Y además, ellos no son una empresa privada, que puede hacer con su cuenta de resultados lo que le pete. Son una asociación sin ánimo de lucro, que gestiona los derechos de los autores y editores, y que debe responder ante ellos. A mí me parece que habría, al menos, unos cuantos autores que considerarían esta gestión, cuando menos, un tanto desleal. Si les dejaran votar, claro.
Pero eso, como diría Michael Ende, es otra historia, y debe ser contada en otra ocasión…
Ese soy yo.
Sí señor. Escribo esta entrada el Día de los Inocentes por una afortunada casualidad: para empezar, es el primer momento en el que estamos on-line con una cierta continuidad desde hace días. A los problemas del hosting se ha sumado la ausencia física del Camarada y mi propia falta de disponibilidad.
Pero hablabamos de bocazas. Hace algunos meses publiqué una entrada mencionando el auto del Juzgado nº5 de los Centrales de Instrucción relativo a la prueba pericial en el caso del ácido bórico, en el que criticaba la desinformación que se había generado al respecto. Bueno, pues el caso es que, con haber visto el papel de la discordia con mis propios ojos, tampoco he avanzado mucho en el esclarecimiento del tema. Lo digo porque la certeza absoluta que tenía sobre el correcto proceder del titular de dicho juzgado se ha resquebrajado un poco. He tenido información, de fuentes cercanas al juzgado de instrucción ordinario de Madrid que instruye actualmente las diligencias sobre este caso, que me hacen considerar una versión completamente distinta a la anterior. Y visto cómo está el tema, tampoco es cuestión de seguir abriendo el pico sin ton ni son.
Como ya no sé a que carta quedarme, y no soy quien para opinar sobre actuaciones judiciales en las que no he tenido ninguna intervención (y si la tuviera, mucho menos), desde este momento me abstengo de escribir nada más sobre el tema. Eso sí, reconociendo que en la citada entrada metí el remo. (más…)
Nuestro hosting va como el culo. El Camarada implementa a marchas forzadas una mudanza a pastos más verdes. Mientras tanto, que cada palo aguante su vela. No nos abandonen, volveremos en breves instantes… tes… tes…
Esta pasada semana, servidor de ustedes continuó su PDM cenando con Javier de la Cueva, el abogado responsable de la web jurídica Derecho de Internet.
¿Y qué hacía yo compartiendo mesa y mantel con un personaje de tan dudosa reputación como un abogado, máxime si se trata de uno de los mayores granos en el culo de la SGAM? Pues imagínenselo…
Resulta que mis entradas relativas a la Jornada sobre la Propiedad Intelectual y sus conclusiones llamaron la atención de este insigne profesional de las leyes, y tuvo a bien ponerse en contacto conmigo para conocerme en persona.
Después de varias postergaciones, debidas a sus múltiples compromisos, por fin pudimos cuadrar agendas el martes pasado, para cenar y charlar un rato.
Saben que soy persona de sarcasmo fácil, pero lo de insigne profesional de las leyes que he puesto dos párrafos más arriba, ha sido con el mayor de los respetos y la más absoluta seriedad: pocas veces he conocido a un jurista con las ideas más claras y una visión tan precisa sobre el mundo de las nuevas tecnologías y su relación con la cultura. El concepto de “procedimientos libres” que tuvo a bien explicarme es una de las ideas más potentes que he visto últimamente, y podría ser algo tan revolucionario en el mundo de los tribunales de justicia como el open source lo ha sido en el del software.
En fin, después de visitar a Alvy y ver en su salsa a Enrique Dans, poco me queda ya por hacer. Quizás, un beers & blogs en enero de 2007…
Ya me hallo de vuelta de mi viaje y las fiestas propias de estas fechas. Para ir abriendo boca de los portentos y maravillas vistos en estos días les dejo con la cosa más ridícula que he visto en mi puñetera vida: la zona de fumadores de la Terminal 4 del aeropuerto de Barajas. ¡Impresionante!

En efecto, están viendo bien. Todo lo que separa a los malvados fumadores de los pobres no fumadores son unos patéticos biombos de cristal. Esa columna plateada que ven dentro se supone que es un purificador de aire… que no funciona, claro, estamos en ¡Españña, coñño! Demasiao pal body, amigos…
Banda sonora: ‘Drink, smoke & fuck’ de RZA.
Como saben ustedes, en el País Vasco la figura tradicional que trae regalos a los niños no es Santa Claus™, ni Papa Noel, ni ese trío de rancios monárquicos españolistas conocido como Los Reyes Magos. Ese papel lo ostenta el Olentzero, un carbonero con pinta de borrachuzo, que se gasta la paga extra de diciembre en regalos. Contenta tiene que tener a la parienta…
En fin, el caso es que a un pelo he estado de pedirle ésto para que me lo pusiera en el árbol…
Imagínense la publicidad de este juguete: “Prevarica en Marbella como papá; construye urbanizaciones plagadas de chaletes en terreno rústico; con un centro comercial en una parcela especialmente protegida por su valor ecólogico (no incluido en el precio). Más de 1.000.000 €”
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