Me permito tomarle parte del título a Iñigo porque el sujeto bien merece el calificativo. Me refiero a Miguel Ángel Rodriguez Bajón, al que he tenido la desgracia de ver en una de esas raras ocasiones en que me da por asomarme al pesebre catódico.
Para que nos hagamos una idea de la talla científica de este individuo citemos una curiosa expresión que ha utilizado al dirigir una pregunta al ministro de Sanidad:
(…)la investigación avanza a miles de kilómetros de años luz por hora.
Para pasar acto seguido a desbarrar sobre la investigación genética en términos que, suavemente, podríamos denominar kafkianos. Se me hace bastante cuesta arriba comprender la utilización de tanta falacia lógica en tan poco espacio. Porque decir que “muchos científicos” —sin mencionar ninguno, claro— dicen —por opinan— que “la humanidad se destruirá antes por la experimentación genética que por el cambio climático” es, en mi humilde opinión, un argumento retórico un tanto endeble. Como la casita del primer cerdito del cuento, si me permiten la comparación.
Pero aún ha sido más divertido cuando el ministro le ha contestado que dichas investigaciones se hacen de forma ética y legal, y el amigo ha replicado que los nazis mataban judíos de forma legal. Es posible que este personaje no conozca la ley de Godwin pero es de suponer que como portavoz del gobierno Aznar que fue, sepa lo que es una falacia ad hominem. Aunque, a lo peor, es mucho suponer.
Lo que parece claro es que hay mucho indocumentado aficionado a la recreación histórica que sería más feliz en una época en la que se quemara a los científicos en la hoguera. O incluso habría preferido, como el niño defectuoso que tuvo que ser —obsérvese que un servidor también es capaz de usar una falacia ad hominem pero, en este caso, totalmente a propósito—, acabar con sus huesecillos al pie del monte Taigeto.
Banda sonora: ‘Acción mutante’ de Def Con Dos.