Mis derechos, mis cenizas
Si recordamos que incluso un derecho dudoso y perverso como el «derecho al trabajo», en la propuesta de Constitución Europea se convertía en el «derecho a buscar y encontrar trabajo», no es difícil que el denominado «derecho a la vivienda», ya difuminado y mutilado por las leyes que supuestamente habrían de hacerlo posible, no sea ni papel mojado sino cenizas. Viendo la entrega total al mercado a través de la legislación sobre alquiler, suelo o hipotecas, el ascendiente de la mafia del ladrillo en la política a todos los niveles y la participación entusiasta de los Ayuntamientos como empresas privilegiadas en la economía de mercado, el escenario es un poco claustrofóbico.
* Taller VIU. El cielo está enladrillado.


Que no, que el derecho a la vivienda es el derecho a disfrutar de unas kelifinder.
Comentario de Macías P. — 23 Mayo, 2006 @ 11:31