Poderoso caballero…
Ayer vi el último capítulo de la quinta temporada de CSI, en su franquicia original, la de Las Vegas. Un especial de dos horas dirigido por Quentin Tarantino.
Lo tenía guardado en el disco duro desde su emisión en Tele 5, el lunes, así que no voy a desvelar ninguna primicia si cuento parte de su argumento, y tampoco es esa mi intención. Pero, por si acaso, aviso de posible spoiler.
El caso es que, aunque suelo pasar los anuncios a velocidad x32 (el cacharro llega hasta x128, pero muchas veces te comes media película, a ese ritmo), vi por casualidad el primer spot del primer bloque publicitario.
Y de eso es de lo que quería hablar. Tanto Tele 5 como las demás cadenas generalistas son conocidas por no respetar el formato original de los productos de ficción que emiten. Películas y series son sacrificadas en el altar del share, en pos de enganchar al sector menos exigente de la audiencia, mutilando cinemascopes y otros formatos que exceden del 4:3, comiéndose títulos de crédito, etc, etc… Sin embargo, el anuncio de la casa L’Oreal protagonizado por George Eads lo han emitido con una oportunidad e integridad sospechosas.
Me explico: en el citado capítulo, Nick Stokes, el CSI encarnado por Eads, queda encerrado en una caja de plexiglás. Curiosamente, el anuncio muestra al citado actor, protagonista absoluto de esta traca final, en idénticas circunstancias: encerrado en una caja. ¿Coincidencia? ¿Serendipia? Llamemos a Fríker Jiménez…
El caso es que el anuncio aparece el primero de cada bloque publicitario, durante la emisión del capítulo. Parece uno de esos spots específicamente filmados para unas circunstancias concretas, como los de la Superbowl. ¿Exagerado? Hombre, teniendo en cuenta que el último capítulo de Seinfeld tuvo, sólo en EE.UU., una audiencia estimada de 85 millones de espectadores… Parece un pastel publicitario suficientemente atractivo. Por otro lado, el último capítulo de una temporada suele congregar a la mayor parte de los espectadores habituales, lo que, unido al gancho Tarantino, ofrece unas expectativas magníficas de negocio para los anunciantes y la cadena.
Así que mucha protección a los autores, a su obra y lo que quieran, pero nuestras cadenas televisivas sólo respetan la integridad de los anuncios. Y a este paso, ni siquiera van a permitir que nos los saltemos.


¿Se acuerda alguien de aquellos videos que permitían grabar el programa sin anuncios gracias a una señal que emitían las televisiones? No pasó mucho tiempo hasta que las televisiones dejaron de emitir la señal.
Comentario de Macías P. — 12 Julio, 2006 @ 19:47
Lo importante es que el tipo no salga de la caja.
Comentario de Ruibérriz — 13 Julio, 2006 @ 09:06