El oscuro secreto del técnico de lavadoras del anuncio de Calgón
Era hora de poner fin a aquella mascarada. Entré en la cocina dispuesto a poner las cartas sobre la mesa. El tipo estaba agachado junto a mi lavadora medio eviscerada por los suelos. Me oyó entrar y se incorporó con una pieza entre las manos. Iba a decirme eso de “¿Ha visto esta resistencia llena de cal?”. Su único fallo habÃa sido acudir al aviso de un friki de mierda que durante su infancia habÃa desarmado todas las máquinas de su casa: la lavadora, el secador, el ciclotrón, el plano inclinado…
- ¿Ha visto esta resistencia llena de…?
- Ya es suficiente, amigo -le dije con tono cortante-. Sabes tan bien como yo que esa resistencia no es la de mi lavadora.
- Pero, pero… yo… -balbuceó.
- Tranquilo, sientesé. ¿Quiere una cerveza?
- Yo… esto… ¿Pero ha visto esta…? -insistió.
Demasiados años haciendo el mismo truco. Aquél habÃa sido un duro golpe para él.
- Venga, relájese. La policia ya está en camino -le calmé, mientras abrÃa el frigorÃfico.
Tomé un par de Sputniks, las abrà con el párpado derecho y le pasé una al pobre diablo.
- ¿Le gusta la cerveza con vodka, amigo?
- Yo, yo, no sé… Esto es muy embarazoso -tartamudeó sin soltar la resistencia.
- Vamos, deje eso en el suelo muy despacio. Dele una patada hacÃa allÃ. Eso es, muy bien. Tenga y siéntese.
- … Eh… Gracias.
- Bueno, cuénteme cómo empezó esto.
- Yo… Verá… Esa resistencia lleva conmigo 19 años. ¡Es el pan de mis hijos! Fue la primera que cambié -continuó, animándose-. El caso es que, no sé muy bien por qué, la eché a la caja de herramientas. En el segundo aviso que hice me bastó con tenerla por los suelos cuando entró la dueña. Ni siquiera tuve que decir nada. Aquella mujer me pagó la resistencia sin rechistar.
La vieja historia, pensé. Uno empieza en esto del crimen casi sin querer. Una cosa lleva a otra, y cuando te quieres dar cuenta estás metido hasta el cuello.
- Esta bien, amigo, pero eso se acabó. Se ha caÃdo con todo el equipo.
- Pero… pero… ¿cómo lo ha sabido? -volvió al tartamudeo.
- He sospechado de usted durante mucho tiempo. Lleva años sacando en los anuncios la misma resistencia. El resto fue fácil… un falso aviso… ya sabe. La lavadora ni siquiera está rota -sentencié.
- ¿Y ahora qué será de mis hijos?
- Haberlo pensado antes, amigo. Haberlo pensado antes…
Banda sonora: ‘Private eye’ de Xtc.


Hala, a domirla Kamarada!
Comentario de Txematools — 14 Julio, 2006 @ 07:41
Te la linko
Comentario de Ignacio — 14 Julio, 2006 @ 08:17
[…] rtante-. Sabes tan bien como yo que esa resistencia no es la de mi lavadora.
Recortado de Halón Disparado » El oscuro secreto del técnico de lavadoras del anuncio de Calgón
(1 visitas a este artículo) […]
Pingback de Psicofonías: Recortes (3) (Permalink) — 14 Julio, 2006 @ 09:32
Pues a mi padre todavÃa le funciona lo de la resistencia.
Claro, que cuando tiene la más mÃnima sospecha cambia la resistencia por el programador y todo arreglado.
Comentario de dino — 14 Julio, 2006 @ 09:43
Qué bueno.
Soy publicitario y usaré mis poderosas influencias para que el próximo anuncio de Calgón sea asÃ.
Ya hablaremos de tus honorarios.
Comentario de Txiki Palomares — 14 Julio, 2006 @ 10:26
Jajajajaja, muy bueno !!
Comentario de Ghostrider — 14 Julio, 2006 @ 11:40
Eso le pasa por no usar correctamente el truco de la resistencia: primero se muestra y, si no cuela, se golpea con ella en la cabeza del futuro pagano –aka cliente– hasta que suene fa sostenido.
Comentario de El Cerrajero — 14 Julio, 2006 @ 14:20
[…] ) Filed under: Uncategorized — drsteiner @ 1:50 pm   VÃa Halón disparatado, nos llega este clásico que no puede faltar en nuestra particular forma de entender el prog […]
Pingback de El blog del Dr.Steiner » Yo también sé lo que hiciste el último verano (y no veas la caló que hacÃa) — 14 Julio, 2006 @ 15:56