Uso y disfrute | FAQ | Autores | ¡Salta! | WikiDisparado

Halon Disparado

Descarga de gas halón 1301. Abandonen la sala.

13 Febrero, 2007

Teoría política y carritos de helados

Clasificado en: Mondo bizarro, Zoon politikonCamarada Bakunin @ 09:00

Imaginemos una playa. Palmeritas, arena blanca, sol, aguas critalinas, y muchos veraneantes, distribuidos de uniformemente en toda su longitud. Digamos que tenemos un kilómetro de costa, con un bañista cada metro; 1000 en total, todos bien repartidos. A esta playa llegan dos vendedores de helados, que tienen como objetivo vender tantos deliciosos refrescos como puedan. Ambos saben que los bañistas son vagos, y van siempre al carrito que les cae más cerca, así que con eso en mente, van a tratar de decidir dónde se colocan. ¿Cuál es el lugar más adecuado?.

Si los vendedores quisieran poner las cosas fáciles a los bañistas, se colocarían cada uno a un lado, a 250 metros del final de la playa, de modo que quien quiere un helado tenga que andar un máximo de un cuarto de kilómetro para llegar a un carrito. El problema, sin embargo, es que eso no sería la decisión más racional, desde un punto de vista individual de cada vendedor. Si uno de los heladeros se mueve 250 metros y se coloca en el centro, este inmediatamente obtendría muchas más ventas. Para empezar, todos los bañistas en su lado de la playa seguirían comprándole a él; aun teniedo que andar medio kilómetro, seguiría siendo el vendedor más cercano. Sin embargo, eso no sería todo, ya que también robaría clientes a su rival; los veraneantes entre el “metro 500″ y el “625″ cambiarían de carrito para andar menos.

Evidentemente, el otro vendedor no es tonto, y no se conformaría con eso. Al cabo de unas horas, los dos carritos estarían situados en el centro de la playa, tratando de evitar que nadie les robe mercado, y dividiéndose la mitad de la clientela para cada uno.

¿Familiar, no? Es una explicación muy sencilla (y antigua; las primeras formulaciones tienen casi 100 años, el desarrollo moderno es de Downs, en los 50) sobre cómo funcionan los partidos políticos y su estrategia electoral. Los partidos saben que la mejor manera de maximizar votos/clientes es buscando el centro, y actuan en consecuencia; el partido más cercano al votante mediano es el que ganará el mayor número de votos, así que los estrategas electorales se pasan la vida buscando ese elusivo individuo.

Sin embargo, he comentado que no es necesario ganar para ser influyente, y hablando de vendedores de helados podemos ver también como esto sucede. Supongamos que uno de los vendedores tiene un carrito excepcionalmente pesado, o es sencillamente muy vago, y no quiere alejarse demasiado de su casa. El pobre vive en un extremo de la playa, y como mucho avanza 100 metros, quedándose allí para vender helados. El otro vendedor, muy avispado, estaba en el centro, de modo que tiene todo un lado para él, y la mitad de los bañistas entre su carrito y el de su rival como clientes; sin embargo, las cosas le pueden ir todavía mejor si se mueve un poco. Como más se acerque a su rival, más clientes le robará, sin perder necesariamente clientes por el otro lado (tenemos bañistas masocas, que caminan lo que sea por un helado); así que no tardará demasiado en estar al ladito de su rival, quedándose con los clientes de 900 metros de playa.

* Divertida explicación de Egócrata del modelo espacial de voto de Anthony Downs, en su recién rebautizado —y muy recomendable—, blog, Materias Grises.

5 que no se callan

  1. La teoria del votante mediano y la madre que lo parió.

    Francamente, cuando el primer año de economicas te cuentan estas historias es hasta interesante. Cuando llegas a último año y siguen contando esas gilipolleces (perdón por mi lenguaje) te preguntas con qué te vas a ganar la vida ¿maximizando funciones de utilidad? ¿simplificando la realidad a niveles absurdos de dos vendedores de helados (o dos consumidores o dos naufragos en una isla o dos empresas que venden peras y manzanas)?

    Este tipo de batallitas para ratas de facultad me dan nauseas

    Comentario de lotas — 13 Febrero, 2007 @ 10:19

  2. #1 Tienen cierta utilidad siempre que partamos de que son modelos muy simplificados para explicar fenómenos que son demasiado complejos como para comprenderlos. El problema es que muchos economistas y politólogos nunca van mucho más allá de esos modelos, buscando como mucho hacer versiones más “refinadas”, pero con los mismos supuestos tontos de base. Por ejemplo, si nos fijamos en este ejemplo, supone que 1) los “bañistas - ciudadanos” están repartidos uniformemente (cuando en realidad, si pudiésemos hacer una distribución de las ideologías, probablemente sería algo así como una distribución de campana; simplemente, hay más políticos de centro porque la gente es de centro en su mayoría); 2) no tiene en cuenta si a la gente, una vez llegado al carrito del heladero, le gustará el helado, y si no le gusta, se irá al otro por lejos que esté o simplemente dejará de tomar helado (con lo cual se produce la abstención y, por qué no decirlo, el hastío con el sistema democrático). Yo siempre le digo a los estudiantes de económicas que piensen en esto: lo que te enseñan es una simplificación, que te puede valer de esquema mental, pero lo importante es ver las estadísticas (varias veces y de diferentes fuentes, para evitar en lo posible la manipulación) y dejarse de aplicar modelos sencillitos, que una solución sencilla a un problema complejo no es una solución.La economía debe estudiar la realidad. Los grandes economistas son Smith y Keynes, y no Hans Christian Andersen y los hermanos Grimm.

    Aún así, y teniendo en cuenta que las “ratas de facultad” son un problema muy real (gente sin experiencia de nada fuera de la Universidad “ni falta que les hace”), no creo que todo lo que te enseñan en económicas tenga que ver a la fuerza con tu futuro trabajo. Si se quiere eso, a estudiar empresariales (y ni asÍ, en realidad). La economía, a pesar de todo, es o debería de ser una ciencia, y siempre hay que dar base teórica. Aunque sin quedarse en la economía de Barrio Sésamo que a veces nos explican, claro.

    Comentario de Golias — 13 Febrero, 2007 @ 11:24

  3. La belleza de Downs es que no importa la distribución del electorado; el votante mediano siempre es el decisivo. No implica que esté en el centro o no. Fijaros también que se habla de “votante” no “ciudadano”; el problema es saber quienes son los abstencionistas. El modelo es evidentemente una simplificación, pero como tal es muy potente; al tener el mecanismo básico tan clarito es muy sencillo añadir nuevas reglas que lo hagan más complejo. Mi especialidad es hacer a los vendedores de helados / partidos políticos más complejos, y hacer que tengan que discutir si quieren ir al centro o no. Hace las cosas mucho más interesantes. :-).

    Comentario de Egocrata — 13 Febrero, 2007 @ 13:29

  4. Oh, y gracias por el enlace. :-)

    Comentario de Egocrata — 13 Febrero, 2007 @ 13:30

  5. Las ciencias económicas (+ políticas) tienen algo de “toreo de salón”, desde luego, a toro pasado siempre se encuentra explicación para todas las crisis, pelotazos bursátiles y demás. Pero este modelo me gusta, para lo simple que es, creo que es muy aproximado a la realidad. Nótese que en este modelo los heladeros no buscan que toda la playa tenga acceso a su helado, sino vender más helados que el otro, simple y llanamente. Y eso se aproxima bastante a la realidad.

    En cuanto a las economías de salón, mi mujer ha trabajado mucho en tiendas y tiene sus leyes propias sobre el comportamiento humano (sobre todo en rebajas); son elementos “minimicroeconómicos”, pero que afectan enormemente a la economía, tanto o más que los tipos de interés y la balanza de pagos, sobre todo porque parece que nos afectan sin que nos enteremos. Algunos son conocidos y explotados desde hace tiempo por los departamentos de marketing; pero otros son desconocidos: ¿por qué un día determinado las tiendas tienen de repente un “subidón” de ventas? ¿Es que a todos nos venía bien salir de compras este lunes? Igual que hay días propicios para “descambiar” (las comillas las pongo en homenaje al Camarada, enemigo acérrimo de esta palabra) o días que la tienda está llena pero nadie compra nada. Y a lo mejor tiene que ver con la conjunción de una película buena y un partido de la Champions la noche anterior, que provocó discusiones por el mando a distancia, y al día siguiente amanece con sol después de una semana de lluvias, y hale, a buscar consuelo gastando dinero…

    Comentario de supermon — 14 Febrero, 2007 @ 08:32

RSS de los comentarios de esta entrada.

Lo siento, esta entrada ya no se puede comentar.

32 disidentes enviados a Kolyma en 0.420 segundos. Gestionado con WordPress
Creative Commons License
Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons.