Días del futuro pasado
Desde hace años acaricio la idea de escribir una novela. Ciencia-ficción, en su variante prospectiva, es el género elegido, como no podía ser de otra manera con semejante nick. Durante la oposición, apenas podía hacer otra cosa que tomar notas, ideas que me surgían de cuando en cuando, esperando poder reunirlas todas e incorporarlas a mi argumento cuando acabara con ello.
No era nada especialmente original, no se crean. Decididamente, no soy Philip K. Dick. Una historia que se desarrolla en un futuro cercano, en el que las corporaciones empresariales son los nuevos señores feudales, ante el absoluto desprestigio de la clase política en las democracias occidentales. Los dirigentes políticos son tipos sórdidos a los que nadie medianamente informado ve más que como bufones al servicio del poder económico, el verdadero poder. Las grandes empresas son tan poderosas que tienen sus propios ejércitos privados, formados por auténticos metahumanos creados por la más moderna tecnología. Por que, otra cosa no, pero incurro en todos los tópicos de la ciencia-ficción tecnófila: desde los coches voladores como alternativa a los superdeportivos como vehículo para las élites, hasta el nacimiento de una IA fruto del grid computing, pasando por una cibersociedad tan desarrollada que tiene serios problemas de vandalismo.
No es una historia optimista. Como consecuencia de progresivo endeudamiento hipotecario y del ultraliberalismo sin freno, los ciudadanos más desfavorecidos se han convertido en auténticos siervos de la gleba, al albur de acontecimientos macroeconómicos que no pueden controlar.
Con el tiempo, mi grafomanía ha encontrado salida a través de este blog, así que la idea ha ido quedando aparcada. Si se toman la molestia de seguir el rosario de enlaces que les he dejado, comprenderán por qué he desistido de intentar terminar la obra: no tiene sentido una novela de ciencia-ficción cuando todas tus presuntas profecias de visionario están a un pelo de verse cumplidas antes de escribir la palabra “fin”.


Coñe, Camarada, yo tuve una idea algo parecida: hacer la distopía del capitalismo y el liberalismo económico, que en definitiva pensé que sería algo parecido a lo que se veía en Robocop. La idea me deprimió, así que no seguí pensando en ella.
Comentario de SuperSantiEgo — 27 Marzo, 2007 @ 02:11
Joder, siendo negativo siemre se acierta, lo dificil es hacer una novela de un mundo lleno de felicidad y fantasia y que se cumpla(sin que haya unicornios rosa), ese es el reto…jajaja
Comentario de Alex Juniro — 27 Marzo, 2007 @ 02:38
Bueno, siempre puedes ir más allá del ya típico corporaciones-el nuevo poder y desarrollar el tema, aunque las corporaciones se conviertan en el nuevo pdoer, seguirán necesitando una base sobre la que asentar el mismo. Y aunque al principio vuelvan los tiempos de esclavitud, llegará un tiempo en que la gente decida sacudirse el yugo de los hombros. De nuevo la historia se repetirá y los que estaban arriba serán derrocados. Quizás en ese tiempo de revolución tu historia pueda encontrar un nicho más adecuado, con revueltas populares, corporaciones presuntamente “hermanas” pegándose puñaladas unas a otras, gobiernos afines y gobiernos rebeldes…
Aunque marchemos hacia ese negro futuro donde la economía será la nueva religión, también sabemos que acabaremos por derrotarlos.
Comentario de hardsis — 27 Marzo, 2007 @ 09:17
Mr. Wiggin, si no llega usted a escribir esa última frase, de una u otra forma se la hubiese escrito yo… Falta TAN poquito, que da miedo intentar abrir los ojos.
Comentario de antuan — 27 Marzo, 2007 @ 09:47
¿Quieren una novela de ciencia ficción inquietante e impactante?
Lean “Nunca me abandones”, de kazuo ishiguro.
Comentario de nomellamesJota — 27 Marzo, 2007 @ 09:58
(Aunque ya anticipo que no hay coches voladores en esa novela)
Comentario de nomellamesJota — 27 Marzo, 2007 @ 10:07
Podías hacer una novela sobre el principio de jerarquía por encima del de justicia e imparcialidad en la carrera fiscal, que te pilla más cercano, y así nos haces un favor a los ciudadanos a los que debes servir, visto lo visto estos días…
Comentario de perri — 27 Marzo, 2007 @ 10:21
Desde luego comparto lo que decís: antes había que sacrificarse por Dios, luego por la Historia y ahora por el Mercado. El nuevo lema es: “Todo dentro del Mercado. Nada fuera del mercado.” A este paso las distopías tipo 1984, Farenheit 451 y otras se van a quedar cortas.
Comentario de SuperSantiEgo — 27 Marzo, 2007 @ 10:31
Otra razón más para no escribirla: Frederik Pohl y C. M. Kornbluth ya lo hicieron hace… 53 años. “Mercaderes del espacio” sigue poniendo los pelos de punta.
Comentario de Martin Silennus — 27 Marzo, 2007 @ 10:48
Sobre el “ultraliberalismo sin freno”. Difícilmente cabe llamar liberal a una serie de medidas que hacen lo de siempre: perpetuar el poder de unos pocos frente a otros. Y siempre apoyándose en el poder coercitivo del Estado.
Comentario de pululante — 27 Marzo, 2007 @ 12:30
Holas, solo dos cosas.
La primera que adelante Ender, no seas así y escribe la novela.
La segunda que es solo una opinión personal es que las cosas no llegarán a ponerse como en ‘Ghost in the shell’. Si las cosas se ponen chungas pero chungas como pasó en la república de Weimar ya vendrá algún tercer poder político a convencernos de que le votemos a él para salvarnos. ¿Que no? que se lo impide ahora? que la gente está comoda pero incomoda a la gente y verás.
Comentario de Djiaux — 27 Marzo, 2007 @ 15:56
#8 Como en “Un mundo de feliz” de Aldous Huxley, que eliminan los deportes que no hacen que la gente consuma…
Comentario de Alex Juniro — 27 Marzo, 2007 @ 19:12
¿Que queremos empezar de cero?. Cada vez me recuerda más al Club de la lucha.
Parece que la burbuja nunca termina de explotar y el ser humano se adapta a lo que sea.
Comentario de david — 29 Marzo, 2007 @ 20:24