Códigos, autorregulaciones, Locke y Hobbes
Hoy, la cosa va de rollo. Como diría el tío Rinze, de idas de olla.
Resúltase que uno de los memes que ha recorrido la blogosfera, esta semana, ha sido la propuesta de Tim O’Reilly y Jimmy Wales de un código de ética para bloggers. Una autorregulación voluntaria, sin más valor que el puramente moral. Lo opuesto, por contra, a una norma jurídica, que es mi campo.
Curiosamente, del panorama castellanoparlante, sólo he encontrado a Enrique Dans como favorable a dicha iniciativa. El resto, se han dedicado a ponerla a parir por sistema, como una especie de castración de la sacrosanta libertad de expresión.
Bien, tengo una mala noticia: la libertad de expresión no es un derecho ilimitado. Ningún derecho lo es.
Y una buena: como he dicho, una regulación autoimpuesta sólo tiene valor moral, no es obligatoria ni se puede exigir por ningún medio. Es sólo una línea en la arena, que separa a los que se atienen a ciertas normas de los que no. Una especie de bushido, si se me permite la herejía.
¿Me parece positiva esta medida? Pues sí, mucho. Acabamos de asistir a la penúltima acometida de un Estado cada vez más represor y menos hegemónico (en el sentido que en Teoría Política tiene tal término), el famoso artículo 17 bis que casi nos cuelan de rondón en la LISI. Un principio fundamental del Estado Social y Democrático que pregona nuestra Constitución se echa cada vez más en falta: Seguridad Jurídica, la previsibilidad de lo que van a hacer los poderes públicos, así como la de las consecuencias de nuestros propios actos. Literalmente, un blogger español no tiene ninguna línea jurisprudencial, ley, instrucción, reglamento o conjunto de normas que le permita saber que sus opiniones, presuntamente emitidas en libertad, no le van a acarrear consecuencias jurídicas desfavorables. Recordad la Frikipedia.
¿No es mejor dotarnos nosotros mismos de esa autorregulación antes de que venga impuesta por vía coactiva?
Por favor, utopistas del “nunca podrán acallar las voces libres de la Red”, absténganse de comentar. Estamos hablando de un mecanismo que permita a la gente publicar con ciertas garantías de no sufrir persecución jurídica, no del Edén Perdido de la Libertad Absoluta.


Las autorregulaciones las carga el diablo. El único límite a la libertad de expresión viene dado por el código penal, pero creo que para comprender eso no hace falta una guía.
Comentario de RinzeWind — 14 Abril, 2007 @ 10:26
¡Huy! Qué sacrílego, ha dicho que la libertad de expresión no es ilimitada, ¡fascista!
Comentario de Aloriel — 14 Abril, 2007 @ 13:26
El problema no es que propusieran autorregularse, el problema es que proponian una en concreto que tenía muy mala pinta. Además, autorregularse está bien, pero que esa autorregulación sea para todos la misma se parece demasiado a una ley como para no serlo.
Comentario de Papá Oso — 14 Abril, 2007 @ 16:12
Un día se reunieron de buen rollo un grupo de creadores para (juntos) conseguir que se reconociesen sus derechos y ganar unas pelillas extras con sus obras y mira cómo acabó la cosa.
Comentario de Manu — 14 Abril, 2007 @ 16:35
Igual entonces no quieres leer nada de lo que estamos comentando. ¿De verdad te agrada la propuesta de O’Reilly? Yo la encuentro localista, naïf, y además peligrosa. No hay un solo punto al que no tenga objeciones.
Tampoco comprendo que Enrique Dans “sea favorable” y los demás “pongan a parir por sistema”, como si por ser más sus opiniones no pudieran ser tenidas en cuenta del mismo modo.
Y en particular, “¿No es mejor dotarnos nosotros mismos de esa autorregulación antes de que venga impuesta por vía coactiva?” no tiene sentido para mí. Es mejor que mantengamos la boca casi cerrada, no sea que llegue alguien a cerrárnosla del todo…. ¿no? No me cuadra.
Me parece perfecto que cada uno tenga su “bushido” particular, e incluso estaría bien que lo publicara en su blog. Pero apuntarnos al código de O’Reilly porque sí me parece absurdo. Yo, personalmente, trataría de atenerme al Código Penal y a mis propios valores éticos, gracias.
Comentario de Maiko — 14 Abril, 2007 @ 17:46
Yo a lo más que he llegado es a publicar una política de la empresa. Por otra parte, sé que nada de lo que digo o hago es delictivo, porque soy muy buenecito, y como diría el otro no me meto en política.
El problema de la blogosfera no es falta de un código de regulación, sino de sentido común. Una cosa es la libertad de expresión, y otra que alguien entre en tu blog y se cague en tu madre, y luego proteste si borras el comentario. Si desde el principio se hubiesen tomado las cosas un poco más en serio no existiría tanto troll.
Además servirá para los iuesei, pero aquí fijémonos, no se podría enlazar a una página que se :
- is libelous, knowingly false, ad-hominem, or misrepresents another person,
¿No podemos hablar ni enlazar a Libertad Digital? Anda ya…
Comentario de SuperSantiEgo — 14 Abril, 2007 @ 18:17
Yo ya me autoregulo, gracias.
Cuando se habla de ética, legalidad, sentido común, moral,…, para “compartir”; no me interesa.
Las utopías son bonitas Ender, incluso esa tuya tan aburrida sobre el Estado de Derecho y otras palabrejas.
Comentario de muropo — 14 Abril, 2007 @ 23:48
Debo reconocer que cuando supe del asunto el otro día, a través de Enrique Dans, no pude por menos de pensar: ¡Mariconadas! ¿Para qué necesito algo que, simplemente, es una muleta para inválidos del sentido común? Después de leer el artículo de Ender, he meditado sobre la cuestión. El caso es que los argumentos que esgrimes, estimado compañero, me parecen fantásticos… para defender otra cosa. Tras haber cambiado de opinión varias veces a lo largo del día de hoy (ya me jode, pero es cierto), he acabado volviendo a mis posiciones iniciales: me sigue pareciendo una mariconada.
Me explico: creo, sinceramente, que las autoregulaciones no funcionan. No hay más que ver que son complemente inútiles en campos como el de la publicidad (sí, existen, pero… ¿os parece que sirvan de algo?). Si la gente no es capaz de usar el sentido común, entonces habrá que recurrir al jarabe de palo (y no, no hablo de Pau Donés, sino de leyes). También debo decir en mi descargo que no tengo la formación de Ender y que esto me sale de las tripas…
Invito a Ender a ampliar el asunto, ya que creo que esto nos interesa a muchos. Él sabe que yo más de una vez ya me he mordido aquí la lengua (una lengua metafórica, etérea e impalpable), por no saber el alcance que podrían llegar a tener mis palabras…
Comentario de Camarada Bakunin — 15 Abril, 2007 @ 01:03
Buen artículo. Me quedo, sobre todo, con lo de los derechos, y con la última frase. Es el primer artículo no lapidario que he visto.
Sigo sin entender por qué tanta gente se rasga las vestiduras. Si el código está en una wiki abierta! Cualquier puede ir y aportar sugerencias y opiniones. Y desde el momento que es voluntario, cada cual puede hacer lo que se le de la real gana, o no? Entonces, cuál es el problema?
Un blog, en cierta manera, me recuerda a esa frase vista en el hombre araña: Un gran poder, conlleva una gran responsabilidad.
A lo que voy es, la plabra, el verbo, es poderoso. Puede hacerse mucho daño dándole con ganas a un teclado. Y en mayor o menor medida, todos somos concientes de eso. No veo tan mal que se *pida* un mínimo de responsabilidad (propia) de lo que aparece en un blog. “Yo lo dije. Entonces yo me hago cargo”.
Comentario de Pancho — 15 Abril, 2007 @ 01:39
[…] 04
2007
Esto iba a ser originalmente un comentario en la entrada que publicó ayer Ender en Halón Disparado, así que a lo mejor quieres leértelo primero. Quería […]
Pingback de Civismo, códigos y blogs « Knabberspass! — 15 Abril, 2007 @ 12:01
Ahora releo y creo que ayer me puse un poco borde (lo siento), pero al leer el artículo original de O’Reilly me dio muy mal rollo. Aquí he empezado a escribir otro comentario, pero se me ha ido la pinza y al final lo he publicado como post mío.
A mí también me gustaría escuchar la opinión legal de Ender.
Comentario de Maiko — 15 Abril, 2007 @ 12:02
[…] e sin poner ninguna pega. Más peligrosos me parecen los argumentos exhibidos por Ender en Halón Disparado, máxime por estar emitido […]
Pingback de A vueltas con el código de los bloggers « El Cuarto Verde — 16 Abril, 2007 @ 03:09
No estoy de acuerdo en todos los puntos de O’Reilly para autorregularse, pero, como otros yo ya me autorregulo (o autocensuro), por lo que pudiera pasar.
Comentario de Meg — 16 Abril, 2007 @ 09:42
Me temo que en esto no puedo estar de acuerdo; creo que obviamente, un código de conducta puede ser útil, aunque sólo sea porque la gente que se acerca al mundillo de los weblogs tenga una referencia. Pero que eso vaya a servir para que no vengan desde fuera a imponer una ética forzada, … eso si que me parece utópico e inocente :-). Usualmente lo que molesta no suele ser la manera de decirlo, sino lo que dices; hay excepciones (que se lo digan a la gente que critica desde el humor), pero la verdad suele molestar. A los mismos de siempre [nota mental:insertar aqui el tópico paranóico correspondiente a ‘ya sabes, los de arriba’]
El sentido común suele ser la mejor guía. No obstante, y como el sentido común suele escasear, y adicionalemente, la definición de “sentido común” también es bastante variable (que pasa como con los culos: todos tenemos uno (aunque el de la Pataky… uhmm… ay, que me desvío)), me parece que la guía, como un código de etiqueta y recomendaciones: fantástico. Como algo que sea útil para evitar que organizaciones con aspiraciones reguladoras en plan ‘Gran Hermano’ no te denuncien por llamarles peseteros (perdón, eureros, estoy todavía en los 90)… francamente dudoso.
Mira la guerra que le dan a las compañías que distribuyen videojuegos cada año en Navidades; hace tiempo tienen uan clasificación por edades, que se han impuesto ellos mismos; es una idea cojonuda, a ellos ya les viene bien porque se cubren las espaldas, y saben que las ventas de videojuegos no van a sufrir mucho porque la gran mayoría de los padres pasan del tema, no lo entienden o directamente se la suda. En cambio, cada vez que sale un videojuego polémico, las televisiones pasan directamente de la clasificación por edades, las advertencias, y pasan a tranquilizar a los padres con el mensaje:
“no es culpa vuestra, son los desarrolladores de videojuegos, que son unos satánicos (y de carabanchel)” ((c) Santiago Segura)
y hala, todo el mundo choco-crispado con el último GTA, o con el último videojuego tipo counter strike en el que la sangre salpica el mando.
Tenemos el deber de la libertad de expresión, no solo el derecho. Hablar ‘clarito’ es una de las cosas buenas que tienen los (¿algunos?) weblogs. Otra cosa es que haya intereses creados (que muchas veces los hay), pero es algo que es inevitable. O eso, o dejo postear al gato, y él también tiene intereses creados (mis latas de atún,principalmente)
Comentario de bean delphiki — 16 Abril, 2007 @ 10:23
por cierto, lo de “mejor nos regulamos nosotros antes” se me parece al viejo chiste gráfico del okupa que le coge la porra al policía y le dice “no se preocupe, agente, ya me atizo yo mismo”.
Salvando las distancias y en tono cachondo, cuidadín
Comentario de bean delphiki — 16 Abril, 2007 @ 10:25
Pero… si la autoregulación ya se ejerce en la blogosfera: cada cual dice lo que quiere, como quiere y cuando quiere. Lo malo es cuando se dice lo que no se siente, usando el lenguaje oficial y en el momento indicado.
El sentido común ya lo aplicaremos nosotros a la hora de leer lo expuesto.
Salud.
Comentario de La Zona — 16 Abril, 2007 @ 15:14
Yo sigo mi propio código de conducta en mi blog, que no es más que el que sigo en todos los ámbitos de mi vida y que se basa en la maravillosa frase de Benito Juárez, primer (y único) presidente indígena de México:
“El respeto al derecho ajeno es la paz”.
Saludos.
Comentario de eva — 25 Abril, 2007 @ 11:53