Algo se ha perdido por el camino
Es un sitio donde hay una pantalla un poco más grande que la de casa (pero no mucho), que las películas se ven un mes antes de que papá las traiga a casa, está todo oscuro, y no podemos darle o quitarle la voz nosotros a las películas.
* El hijo de siete años del Tendero Digital le explica a su hermanita de tres años el fallido modelo de negocio de las salas de cine.


Yo no lo llamaría del todo fallido. Una película realmente buena vale la pena verla en un cine, creo. Salvo por las pandillas de adolescentes que necesitan hacerse notar, los niños que insisten en ir baño, la señora que comenta la película, el imbecil que llega tarde y se sienta en todo el medio, el que da pataditas a la butaca de delante, los ruidosos cerdos traga palomitas (y eso que no las regalan), las butacas sobadas, los diez minutos de anuncios “como en la tele”, los otros cinco minutos de rijosos anuncios locales, los otros cinco de trailers para luego fumarse los títulos de crédito, las colas de los estrenos o el recargo si compras por adelantado y, como no, el “solo me quedan en la fila dos o lateral adonde Cristo perdió el mechero”
Comentario de Lotas — 4 Julio, 2007 @ 08:47