Etimologías curiosas: estraperlo
A veces es realmente extraño como se añaden nuevas palabras al idioma. Comencé a buscar el origen de la palabra estraperlo porque me parecía “muy poco española” y me encontré con una historia bien curiosa.
Resulta que dos avispados empresarios, llamados Strauss y Perlowitz, inventaron en los años 30 un juego cuyo nombre se formó a partir de sus apellidos: Stra-perlo. La verdadera nacionalidad de estos señores no está del todo clara. Strauss decía ser holandés, aunque era descendiente de alemanes y tenía nacionalidad mejicana. Su socio, Perlowitz, es una figura más oscura aun, si cabe.
Decían de su invento, para poder implantarlo en España donde los juegos de azar estaban prohibidos en la época, que era un juego de sociedad y habilidad y aseguraban que no intervenía para nada el azar sino la vista y la rapidez en el cálculo. Mentira cochina: era una ruleta eléctrica trucada. Un timo, vamos. Nuestros timadores ya habían sido expulsados de Francia por utilizar su juguete en Niza. Se instalan en Sitges, pero al poco tiempo son expulsados de allí.
Marcha entonces Strauss a Madrid donde contacta con Aurelio Lerroux —hijo de Alejandro Lerroux, líder del Partido Republicano Radical, entonces en el gobierno—, al que pide ayuda para lograr los permisos para instalar su ruleta en varios casinos. Así lo hace Aurelio, y Strauss monta una ruleta en San Sebastián, pero al poco es intervenida por la policia. Lo intenta en Mallorca y también se lo prohíben. Strauss, cabreado por la pasta que se ha dejado en comisiones, escribe directamente al presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, y le adjunta completo dossier con nombres de los implicados, fechas, promesas, etc, etc. La investigación que se deriva de ello hace que el Partido Radical desaparezca del espectro político y se agrave la polarización en los extremos del mismo en los meses previos a la Guerra Civil.
Pronto se adapta y se adopta el neologismo estraperlo como sinónimo de negocio turbio o chanchullo. Y una vez empieza a funcionar el mercado negro, propio de la guerra y la posguerra, pasa a designar el comercio con mercancías racionadas o intervenidas.
Banda sonora: ‘Black market dealers’ de Funker Vogt.


Sí, yo me acuerdo bien de la historia de la maquinita. En clase de historia allá por la EGB el profesor nos mandó para el día siguiente que buscásemos qué era aquello del estraperlo, y yo lo busqué a golpe de enciclopedia (de las de papel, no de las wikis) y se ve que me quedé sólo con lo de la ruleta. Cuando al día siguiente me preguntaron y solté el rollo el señor pofesó se me quedó mirando con cara de “niño ¿tú qué te has fumado hoy?”
Comentario de Copépodo — 14 Enero, 2008 @ 12:57
Aquí,en las zonas limítrofes con Andorra y Francia se ha usado más habitualmente “estraperlo” que “contrabando” para referirse a lo mismo.
Comentario de moncabanas — 14 Enero, 2008 @ 13:28
Como siempre montando la historia a golpe de chanchullo, estafa y engaño. Gran descubrimiento Camarada.
Comentario de Gorgonsola — 14 Enero, 2008 @ 13:44
Buenísima historia.
Y yo que le ponía un par de siglos más a la palabreja y es casi adolescente…
Comentario de Txapulín — 14 Enero, 2008 @ 14:49
gran, gran investigación. Nunca te acostarás sin saber una cosa más.
Comentario de bean delphiki — 14 Enero, 2008 @ 15:17
Pobres Strauss y Perlowitz, adalides de la libre empresa, y acosados por las fuerzas de represión del Estado que impiden el ejercicio de la Libertad.
Comentario de SuperSantiEgo — 14 Enero, 2008 @ 16:51
Para etimologías curiosas, a mí me gusta la de un territorio boscoso que le concedieron a un señor de apellido Penn para que explotase, al este de Filadelfia. Con el tiempo, cuando tuvieron que ponerle nombre, no se mataron nada: “bosque de Penn”, Pennsylvania.
Comentario de Golias — 14 Enero, 2008 @ 17:04
Lo que no explicas, estimado camarada, es como llega la palabra en custión a tener su significado partiendo de una ruleta.
Comentario de ARAÑA — 14 Enero, 2008 @ 19:05
Sólo una pequeña acotación a la magnífica exposición del Camarada: el casino de San Sebastián donde se instaló la famosa ruleta, hoy en día es… su Ayuntamiento. Que deliciosa ironía, ¿no creen?
Comentario de Ender — 15 Enero, 2008 @ 00:06
Había otra historia bastante curiosa con la palabra “cursi”. Según se cuenta proviene de dos hermanas de Cádiz a las que le gustaba bastante dárselas de elegantes y exhibirse bien emperifolladas delante del vecindario, hasta tal punto que la gente comenzó a burlarse de ellas repitiendo su apellido (y no me pregunten que mierda de burla es esa). De la repetición “sicur-sicur-sicur…” derivó la palabra “cursi”.
O eso me han dicho…
Comentario de Lector del Marca — 15 Enero, 2008 @ 18:42
Según el Diccionario Etimológico de Corominas (más o menos, la Biblia de la etimología hispánica, aunque yo no soy muy afecto a él), el apellido del segundo fulano es Perlo, simplemente. La ruleta en cuestión era fraudulenta ya que podía ser manejada a voluntad por la banca, como señala el Camarada Bakunin.
Comentario de Oscuro — 16 Enero, 2008 @ 18:37