Cargo cults: inventando a Dios
Seguro que si habéis visto la película La vida de Brian, os habréis percatado como se parodia lo fácilmente que puede “nacer” una religión. Incluso recordaréis, en la escena de la calabaza y la sandalia, lo sencillo que es que se produzca un “cisma“.
Tal como explica, magníficamente por cierto, Richard Dawkins en The God delusion, la facilidad del ser humano para inventar religiones o su “necesidad” de creer en dioses tal vez sea un “daño colateral” de la forma de funcionar de nuestro cerebro. Os recomiendo encarecidamente que lo leais, ya que aparte de lo que comento podéis descubrir muchos más hechos interesantes alrededor del fenómeno religioso.
Gracias a dicha obra, de cuya lectura en versión original he disfrutado como un enano, me he encontrado con una curiosa historia con la que ya me había topado en alguna ocasión pero no había tenido tiempo de investigar un poco más: los cargo cults.
Los cargo cults son unos movimientos religiosos aparecidos en las sociedades tribales de varios lugares de Oceanía —Nueva Guinea, Melanesia y Micronesia— durante el encuentro de dichas sociedades con otras mucho más avanzadas tecnológicamente. Como dice Arthur C. Clarke: “Cualquier tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia”. Y eso es lo que debieron pensar los nativos cuando se encontraron con esas gentes que nadaban en una abundancia inimaginable de bienes materiales sin, aparentemente, hacer ningún esfuerzo o trabajo para conseguir dichos bienes. Indudablemente tenía que haber una “intervención divina” de por medio.
Aunque existen diversos cultos de este tipo, tal vez el más conocido sea el movimiento de John Frum de la isla de Tanna en la república de Vanuatu, que sigue vigente hoy en día. El mismo nombre de John Frum es una incógnita, ya que ni siquiera se sabe si existió una persona de ese nombre, y su etimología tampoco está muy clara. Según las fuentes que consultes apuntan a que puede tratarse de una corrupción de John From America, por habérselo oído a los soldados norteamericanos estacionados en la isla durante la Segunda Guerra Mundial, o bien de John From Jesus Christ, nombre dado a Juan el Bautista. Sea como fuere, sus seguidores esperan el retorno de John un 15 de febrero, aunque no saben de qué año, para traerles de nuevo el “cargamento” de bienes materiales que les devolverá la riqueza y la prosperidad.
Para propiciar el retorno del “cargamento” los nativos copiaron el comportamiento de los soldados norteamericanos. Estos, desde el punto de vista de los nativos, no hacían nada de provecho y, sin embargo, los dioses les enviaban aviones llenos de mercancías continuamente. Así que, dedujeron, el dedicar el tiempo tras una mesa de despacho a mover papeles, el hablar por una radio, construir instalaciones militares o el hacer instrucción debían de ser por fuerza poderosos rituales que satisfacían a los dioses.
Así no nos sorprende que los fieles marchen en formación con rifles de madera al hombro cada 15 de febrero para agradar a sus deidades. O que hayan construido pistas de aterrizaje para los aviones con torres de control y antenas de radar hechas con bambú. O que hablen con unos cocos como auriculares con los dioses a través de “aparatos de radio” que no son más que una caja de madera.
Podemos pensar que se trata de gentes atrasadas e ignorantes y que, obviamente, ni los dioses de esta gente ni ningún otro va a mandarles ningún “cargamento” en respuesta a sus extravagantes ritos. Por supuesto. Igualito que debemos pensar de los que se dan de cabezazos con un muro, los que se flagelan por las calles, los que —ellos se lo pierden— no comen jamón ibérico, o los que bendicen un trozo de pan y creen haberlo convertido en la carne de su redentor. Cuando David Attenborough le dijo hace años a un sacerdote de John Frum que ya hacía diecinueve años que John había anunciado la llegada del “cargamento” y que este no aparecía, el sacerdote, de nombre Nambas, le contestó:
Si tu puedes esperar dos mil años el regreso de Jesucristo y todavía no ha vuelto, yo puedo esperar a John más de diecinueve años.
Si queréis ampliar información podéis recurrir a las fuentes que he consultado: el ya mencionado The God delusion, las entradas sobre los cargo cults y John Frum en Wikipedia, una entrada sobre el tema en Damn Interesting, y un artículo en la Airforce Magazine Online.
Banda sonora: ‘God’s gift’ de Jill Johnson.


Un amigo mío visitó recientemente Nicaragua y también hablaba de gente, supuestamente cristiana, que adoraba unos maniquíes (o “tíos”
), los vestían y les daban de fumar. Vaya usted a saber cómo comenzó aquello.
La respuesta del sacerdote Nambas es gloriosa.
Comentario de copepodo — 20 Febrero, 2008 @ 21:56
Hombre, lo que comentas está bien, pero es poco menos que elemental para cualquiera que haya estudiado algo de antropología. Marshall Sahlins en su Islas de historia ya contaba cómo la figura del capitán Cook había sido integrada a los panteones de las islas que visitó. De hecho tiene toda una teoría apasionante sobre e origen de la legitimidad real como “invasor aceptado” que me dejó flipado.
De lo que habla Dawkins es del “custom”, la costumbre que hay que seguir para que John Frum vuelva, y que creo recordar que es no dar ni palo. Eso sí es una religión, rediós. De todos modos lo de los cargo cult me da un poco de mal yuyu, porque a poco que lo extrapoles te sale von Daniken sin esforzarte demasiado.
No sé, imaginaos que a una tribu de bosquimanos le cae desde un avión una botella vacía de Coca-Cola, una piedra transparente y dura. ¿Qué pensarían?
Comentario de SuperSantiEgo — 20 Febrero, 2008 @ 22:00
A propósito de Dios, el terrible hechicero anarquista ha publicado un pedazo de post.
Comentario de Extrujado — 20 Febrero, 2008 @ 22:06
A ver si Jesucristo fue un extraterrestre…
Comentario de KesheR — 20 Febrero, 2008 @ 22:15
KesheR, te hemos pillado: eres J J Benítez.
Comentario de SuperSantiEgo — 20 Febrero, 2008 @ 22:31
pa #2 lo de la botella de coca cola es el principio del argumento de una película,Los dioses deben estar locos http://es.wikipedia.org/wiki/Los_dioses_deben_estar_locos
una historia sobre cargo cult, el buen salvaje y “civilizados” ridiculos
Comentario de Victor Sulser — 20 Febrero, 2008 @ 22:58
#6 Premio. Bonita peli en la que se muestra el relativismo estético: el bosquimano cuando ve a una rubia tipo Kim Basinger dice que nunca ha visto algo tan horroroso, la piel parece la de un pescado muerto y el pelo es como paja seca. Mi otra preferida de antropólogos es La tribu de lo Krippendorf.
Comentario de SuperSantiEgo — 20 Febrero, 2008 @ 23:13
Camarada, si me permites un poco de talibanismo ortográfico, has escrito el título del libro de Dawkins tal y como se pronuncia.
Por otra parte, respecto a los “tíos” que comenta #1, recuerdo que vi un reportaje hace tiempo de unos niños mineros que adoraban al tal tío. La explicación que daba el mocete es que, cuando llegaron los colonizadores, trajeron consigo a Dios; sin embargo, el sonido “d” no existía en su lengua, así que fue asimilado por el “t”: /dios/ -> /tio/. Además, y eso ya no recuerdo por qué, la representación es la del diablo cristiano: un hombrecito con cuernos y tridente. El niño también decía que, por su seguridad, tenían que dibujar o representar el tío en cada nueva galería que abrían en la mina, además de hacerle ofrendas para mantenerlo contento (vamos, como en cualquier otra religión).
Saludetes varios.
Comentario de ec-jpr — 20 Febrero, 2008 @ 23:15
#2: Sí, Dawkins cuenta que el custom es la forma de vivir la religión de John Frum. Esto es: deshacerse de los bienes materiales, tirar (literalmente) el dinero y zamparte todas las provisiones. Porque, total, John está a punto de volver. Pero, vamos, el que quiera ampliar la lección tiene material de sobra. Yo ya le he dado la pista…
#8: ¡Ooops! Corregido.
Comentario de Camarada Bakunin — 20 Febrero, 2008 @ 23:50
Me encantó esta anécdota casi al final de libro. Y esto demuestra no sólo que todas las sectas son iguales, sino lo fácil que es crear una secta nueva y, con un poco de inteligencia, aprovecharse de ello.
Comentario de Txapulín — 21 Febrero, 2008 @ 00:33
si, y seguro que en medio de toda esa religión, o de cualquiera, hay un puñado de tipos que se hacen ricos con la ignorancia del vecino.. Al final el ser humano si es que es igual por encima de toda raza o creencia …
Comentario de Beauséant — 21 Febrero, 2008 @ 10:00
Seamos políticamente incorrectos hasta las últimas consecuencias. Los nativos estos son más idiotas que la media de la humanidad.
Comentario de Lotas — 21 Febrero, 2008 @ 11:37
Cargo cults: inventando a Dios
C&P Los cargo cults son unos movimientos religiosos aparecidos en las sociedades tribales de varios lugares de Oceanía —Nueva Guinea, Melanesia y Micronesia— durante el encuentro de dichas sociedades con otras mucho más avanzadas tecnológica…
Trackback de meneame.net — 21 Febrero, 2008 @ 12:58
Para cultos buenos, en estos tiempos de política, nada como éste: http://www.miskatonic.es
Nada más y nada menos que la campaña española de Cthulhu Presidente. Y no se diga más.
Comentario de Kike — 21 Febrero, 2008 @ 18:07
Mira lo que has conseguido con tu post: Offler te ha mandado un gripazo.
Comentario de Supermon — 21 Febrero, 2008 @ 20:57
Lo sorprendente de todo (un post muy curioso, por cierto) es que aun viendo ejemplos como estos de seres humanos observados como en laboratorio, no seamos capaces de identificarnos como iguales a ellos, y por contra, nos quedamos en lo anecdótico o/y en la crítica fácil a los “mecanismos” de creencias de los demás (el ejemplo más caricaturesco lo ofrede el comentario #12)
Parece que no entendemos que una piedra afilada sirve para los mismos fines que un rifle.
Comentario de marzo — 22 Febrero, 2008 @ 22:58
por cierto, no es un cisma, es un fork
Comentario de Beauséant — 23 Febrero, 2008 @ 00:11