La venia
Hace ya una semana de lo que Ramón Arangüena denominaría “mi agria polémica” con Ricardo Galli.
Desde entonces, se han precipitado los acontecimientos:
En la blogosfera, apareció otro post de Ricardo; retiré cautelarmente el mío, por iniciativa propia, y finalmente, decidí no volver a bloguear sobre cuestiones de Derecho. Esa decisión ha provocado una avalancha de comentarios como yo no recordaba, a la par que un par de post de apoyo y análisis de la cuestión, que agradezco como una muestra de todo lo bueno que tiene este pequeño mundo nuestro.
Algún comentarista me acusó, entre comillas, de tener ya pensado ese mutis, y estar esperando la ocasión propicia. No es exactamente así, pero se parece. Empecé a escribir aquí como un estudiante sin responsabilidades. Pero ya no soy esa persona, y no puedo seguir fingiendo que lo soy. Durante dos años he temido el momento en que mi profesión entrara en conflicto con mis opiniones como blogger. Podría ser peor, podría haber sido una demanda por decir cosas feas acerca de cierto modelo de negocio obsoleto…
En el e-mail la cosa también se ha movido lo suyo. Sobre todo con Ricardo. Resuelto a no dejar la cosa tal cual, por el simple motivo de no poder hablar en público de ello, empecé un intercambio de correos en el que la tensión subió hasta extremos insoportables… y desde ahí comenzó a bajar, hasta el punto de que los últimos mensajes han sido en un tono completamente relajado, intercambiando comentarios y opiniones con la mayor normalidad. En estos momentos, la situación está en DefCon 5, normalidad absoluta.
Entre tanto, un viejo conocido de este sitio, un lurker que llevaba tiempo en comunicación con nosotros, a través del e-mail de contacto del blog, se ha prestado amablemente a coger el relevo, y como jurista que es, me ha “pedido la venia”, formula que usan los abogados para sustituir a un compañero.
Mi respuesta ha sido que “por supuesto”. No tengo vocación de perro del hortelano, y creo que empieza con la mejor de las predisposiciones. En cualquier caso, a partir de aquí, reclamaciones al maestro armero. Les dejo con el Teniente Kaffee.


Felicidades Enter! ! !
Comentario de Hobbes — 23 Junio, 2008 @ 02:44
¿”Enter” es un fórmula para referirse al nuevo blogger que entra?
Comentario de bagusajalf — 23 Junio, 2008 @ 09:43
Me alegro por ambos, enhorabuena y bienvenido Teniente Kaffee.
Comentario de Aloriel — 23 Junio, 2008 @ 10:20
Estamos espectantes de lo que Teniente Kaffee pueda aportar.
Como se dice coloquialmente ¡Aquí te espero, comiendo un huevo!
Bienvenido y pase sin llamar, que el Camarada es de los que dejan la puerta abierta.
Comentario de Los Lunes al sol — 23 Junio, 2008 @ 15:32
hum. espero que sigas apareciendo por aqui, aunque no sea hablando de tu profesión.
Comentario de bean delphiki — 23 Junio, 2008 @ 15:44
También doy la bienvenida a nuestro nuevo camarada. En cuanto te familiarices con esto… ¡empieza a escribir!
Comentario de Camarada Bakunin — 23 Junio, 2008 @ 16:38
No te creas que no tiene cojones que en este pais pueda ser perjudicial que un jurista tenga opiniones personales, las publique, y pueda verse en problemas por ello. Muy poco dice esto a favor del sistema judicial, pero que muy poco. Justicia de sacristía y confesionario, donde la opinión parece que siempre tiene que ser poca y en voz baja, no vaya a ser que alguien con el oido fino se soliviante.
Un médico puede decir que el aborto es pecado, un albañil puede describir a voz en grito la última casa de putas en la que estuvo con los del tajo, un policía que trabaja en la calle puede cagarse publicamente en yonkis o en la escoria inmigrante, y nadie dudará de su profesionalidad. Pero uno que se dedica a la justicia no puede comentar una noticia que ni siquiera le afecta personalmente, porque eso parece que genera un conflicto de intereses.
A ver si lo que va a generar es un conflicto de ascensos…
Comentario de whitesnake_once_ruled_the_world — 23 Junio, 2008 @ 16:44
Pues si, coincido 100% con el señor Whitesnake_, una lástima.
Sea como fuere, bien está lo que bien acaba.
Comentario de Wulf — 23 Junio, 2008 @ 21:42