Había que decirlo…
¿Cómo se llamaba este idiota? Stanislavski, un tipo que ha aburrido a los rusos durante tanto tiempo… Ha convertido a los directores de escena en curas, que dicen: tú ahora debes sufrir, llorar como llorabas en el entierro de tu madre, acuérdate de tu madre ¡Esto es terrorismo y es lo que gusta a muchos profesores de teatro! Es una mierda, pero una mierda así de grande.
* Philippe Gaulier, en una entrevista en Público.


Hay que distinguir del método Stanislavsky del sistema. Son realmente diferentes, y solo el primero es realmente de “ese ruso”.
Comentario de natharael — 31 Diciembre, 2009 @ 01:06
Esto me recuerda a lo de la peli “Ópera prima”, el protagonista tiene eyaculación precoz y le recomiendan pensar en algo triste. En mitad del polvo se pone a pensar en la muerte y claro, consigue cambiar la eyaculación precoz por el gatillazo.
Comentario de supermon — 31 Diciembre, 2009 @ 11:40
Debes perder la vida de forma convincente. Y el actor se murió de verdad. Fue un auténtico éxito pero no le dieron ningún otro papel.
Porque algunos viven la vida interpretando como si fueran buenos actores.
Los idiotas somos otra cosa.
Ser o no ser, 2010, por ejemplo.
Comentario de Iluminado — 31 Diciembre, 2009 @ 15:45
Terrorismo es el teatro experimental. Que tiempos aquellos en que las obras de éxito terminaban metiéndole fuego a la casa de Sócrates
Comentario de Alima — 1 Enero, 2010 @ 16:01
Anda, Público tiene dominio propio…
Comentario de Jorge Alonso — 1 Enero, 2010 @ 17:34
En el teatro—y otras manifestaciones artísticas como la música en directo–¿Es más la calidad del autor, o la predisposición del espectador a dejarse seducir y creerse la interpretación? Si un actor, solo en el bosque, hace una escena perfecta ¿Qué? ¿Qué actor puede evitar imbuirse de la frialdad de un público “no entregado”? Este arte es cosa de dos, actor y espectador, en simultaneas cópulas paralelas. Alguien tiene que estar predispuesto a creer que otro alguien lloraría la muerte de su propia madre de esa manera.
Comentario de Si a la Vida — 4 Enero, 2010 @ 21:05
#6
Estéticamente agradable y sugerente tu comentario. Se agradece al oido.
Pero tras el contraluz, me temo, el público permanece invisible para el actor. Este es el responsable de seducir incluso a una platea vacía. Cómo si no le podríamos llamar actor.
Lo que tan bien relatas pertenece, en mi humilde opinión, a esa situación que se crea cuando consigue transmitir.
Saludo.
Comentario de Iluminado — 5 Enero, 2010 @ 15:20