A la caza del teleoperador
Señores, si alguna vez han sufrido el acoso de un teleoperador tratando de venderles alguna gilipollez, machacándoles a preguntas que no quieren responder o dándoles la murga simplemente, tengo la solución para ustedes.
Se trata de la contramedida definitiva. Un arma de incalculable valor de la que espero hagan buen uso contra esos (pobrecitos) enemigos de su privacidad. Ante ustedes el:
Imprímanselo y déjenlo al lado del teléfono. La próxima vez que el invasor trate de romper sus defensas utilicen el contragolpe con contundencia. No tengan piedad. Devuelvan pregunta por pregunta, intromisión por intromisión, bala por bala.
Soy consciente de que un teleoperador no es más que la clase de tropa del enemigo. La carne de cañón que las grandes empresas utilizan (y tiran después) para infiltrarse en nuestras líneas. Pero recuerden siempre una cosa: ellos atacaron primero.
(Gracias a Ender por el enlace.)
Banda sonora: ‘Counterstrike’ de Butterfly Messiah.

