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Halon Disparado

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11 Abril, 2006

El Código y la Ley

Hace poco, leyendo el blog de Enrique Dans, encontre una afirmación, cuando menos, indigesta para un jurista: “Se pongan como se pongan, el código es superior a la ley”.

Entiendo las motivaciones de Enrique. Es un profesor de escuela de negocios, dedicado a formar futuros tiburones de las finanzas. Un liberal a la europea, sin complejos. Es decir, un partidario del laissez faire, laissez passer. En ese sentido, considera que la intervención del Estado debe ser mínima, cree en el Mercado como supremo regulador del juego económico.

No voy a entrar en una discusión filosófica ni económica. Baste decir que no comparto esos postulados. Soy profundamente hobbesiano, y mi desconfianza en el ser humano me dice que el libre juego de las potencias económicas, sin ningún control, lleva al caos y a la Jungla. A la ley del más fuerte.

De todas maneras, no es la primera vez que leo algo así. Hace poco, Pepe Cervera sugería lo mismo. En este caso, la excusa del Retiario es su caracter lego, que le impide ver que Lessig es un jurista norteamericano, educado en el sistema anglosajón de la Common Law, sistema que choca con el legalismo europeo continental como dos trenes de mercancías en rumbo de colisión.

Eso me lleva al Código y la Ley. Porque estoy hablando en los términos usados por Lawrence Lessig, por supuesto. Código también lo es el Civil o el Penal, los que yo estudio. Pero aquí se refiere a código informático, a las reglas impuestas por el programador de un software. Enrique pretendía defender la tesis de que, por muchas trabas legales que se impongan a iniciativas como el P2P, el código termina triunfando sobre la ley. Un poco a la manera que referíamos aquí mismo. Pero me parece una postura arriesgada, pues es un arma de doble filo.

Los sistemas DRM son una muestra de esa misma política. Antes de la Ley 15/2003 de modificación del Código Penal, eran sistemas de dudosa legalidad, pues restringen el derecho de copia privada que tutela el artículo 31 de la LPI. Después de la reforma del Código Penal aludida, el artículo 270 castiga la tenencia de cualquier mecanismo, programa de ordenador o similar, que sirva para remover esos DRM que constriñen nuestro derecho. Así pues, el ejercicio de un derecho, a través de la remoción de circunstancias extrajurídicas que lo impiden, se convierte en un hecho punible. ¿Absurdo, paradójico? Todo lo que quieran. Pero con la reforma de la LPI que se nos viene encima, el nudo gordiano de la contradicción entre los artículos antes mencionados, es cortado por el legislador con la transformación ope legis del DRM en facultad de los titulares del copyright para restringir el derecho de copia privada. Es decir, el Código antes mencionado, introducido como una goebbelsiana cuña de “hechos consumados” en nuestro ordenamiento jurídico, pasa a ser ley.

Este mecanismo, no obstante, no funciona a la inversa. El hecho de que criminalizar las redes P2P suponga convertir en presuntos delincuentes al 99 % de los internautas particulares en España no parece amedrentar a nuestra Partitocracia. Norma perversa, despotismo ilustrado, política sin ciudadanos… son los calificativos más acertados que he oído para definir esta aberración. La solución Dans, la superioridad del Código sobre la Ley, en este caso sugiere alternativas que nos hagan escapar a la persecución. Me parece una estrategia válida, pero a corto plazo, y desde un punto de vista particular. Como ciudadanos particulares con derecho a la Seguridad Jurídica, según el artículo 9 de nuestra Constitución, podemos buscar la protección contra actuaciones arbitrarias, contra ese FUD que intenta, por la vía de la guerra psicológica, lo que la represión pura no conseguiría. Recuerden las palabras de V., tan de actualidad hoy en día: “El pueblo no debería temer a sus gobernantes; son los gobiernos quienes deberían temer a su pueblo”.

Pero a medio-largo plazo, la solución debe ser otra. Debemos hacernos oír. Si los partidos actuales no nos representan, quizás debamos tomar nuestra propia voz. ¿Un partido político de internautas? ¿Por qué no? Si los Canteros pueden controlar el mundo… Lo que está claro, es que como sigamos rumiando nuestra disconformidad en el reducido mundo de la blogosfera, nos van a poner el culo como un bebedero de patos.

6 que no se callan

  1. Importante clave la que apuntas en el último párrafo. Si queremos conseguir que la gente se movilice necesitamos dar el salto al MundoRealâ„¢, predicar a los no-convencidos, evangelizar a los amigos, hacer de ellos lectores y opinadores, militantes… Lo demás no deja de ser un ejercicio de felación mutua entre bloggers…

    Comentario de Camarada Bakunin — 11 Abril, 2006 @ 09:29

  2. No puedo estar mas de acuerdo. El tema es como y quién.

    Comentario de Macías P. — 11 Abril, 2006 @ 10:06

  3. El Código y la Ley

    ¿Es cierto que "el código es superior a la Ley"? ¿Y, es eso bueno?, recordando el caso del DRM. Reflexión acerca de este asunto, y reflexión de obligada lectura.

    Trackback de meneame.net — 11 Abril, 2006 @ 11:38

  4. # 2: Bueno, creo que es evidente la necesidad de un proceso de selección interno en la blogosfera hispana. Necesitamos gente solvente, con credibilidad y suficientemente conocida, para crear un efecto “banderín de enganche”. Technorati, en este caso, es más fiable que cualquier estudio de intención de voto.

    O sea, hablando claro, necesitamos a alguien de la A-List dispuesto a dar la cara.

    Comentario de Ender — 11 Abril, 2006 @ 12:50

  5. […] autor?), y le recuerda a algunos músicos “Sin nosotros no sois nada”.
    Halón Disparado, en El código y la Ley, avisa del riesgo de desprotección que nos amenaza, al dejar en el mercado decisiones que deb […]

    Pingback de Psicofonías: Aclaraciones a Nos van a joder (Permalink) — 12 Abril, 2006 @ 11:44

  6. Lo del partido político es una buena idea, ya había comentado algo al respecto. Ahora ya existe en Suecia. A ver que tal les va.

    Lo de “quien”, basta con que le guste vivir del cuento. Para eso sirve la política ¿no?

    Comentario de pululante — 20 Abril, 2006 @ 15:56

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