El Código y la Ley
Hace poco, leyendo el blog de Enrique Dans, encontre una afirmación, cuando menos, indigesta para un jurista: “Se pongan como se pongan, el código es superior a la ley”.
Entiendo las motivaciones de Enrique. Es un profesor de escuela de negocios, dedicado a formar futuros tiburones de las finanzas. Un liberal a la europea, sin complejos. Es decir, un partidario del laissez faire, laissez passer. En ese sentido, considera que la intervención del Estado debe ser mÃnima, cree en el Mercado como supremo regulador del juego económico.
No voy a entrar en una discusión filosófica ni económica. Baste decir que no comparto esos postulados. Soy profundamente hobbesiano, y mi desconfianza en el ser humano me dice que el libre juego de las potencias económicas, sin ningún control, lleva al caos y a la Jungla. A la ley del más fuerte.
De todas maneras, no es la primera vez que leo algo asÃ. Hace poco, Pepe Cervera sugerÃa lo mismo. En este caso, la excusa del Retiario es su caracter lego, que le impide ver que Lessig es un jurista norteamericano, educado en el sistema anglosajón de la Common Law, sistema que choca con el legalismo europeo continental como dos trenes de mercancÃas en rumbo de colisión.
Eso me lleva al Código y la Ley. Porque estoy hablando en los términos usados por Lawrence Lessig, por supuesto. Código también lo es el Civil o el Penal, los que yo estudio. Pero aquà se refiere a código informático, a las reglas impuestas por el programador de un software. Enrique pretendÃa defender la tesis de que, por muchas trabas legales que se impongan a iniciativas como el P2P, el código termina triunfando sobre la ley. Un poco a la manera que referÃamos aquà mismo. Pero me parece una postura arriesgada, pues es un arma de doble filo.
Los sistemas DRM son una muestra de esa misma polÃtica. Antes de la Ley 15/2003 de modificación del Código Penal, eran sistemas de dudosa legalidad, pues restringen el derecho de copia privada que tutela el artÃculo 31 de la LPI. Después de la reforma del Código Penal aludida, el artÃculo 270 castiga la tenencia de cualquier mecanismo, programa de ordenador o similar, que sirva para remover esos DRM que constriñen nuestro derecho. Asà pues, el ejercicio de un derecho, a través de la remoción de circunstancias extrajurÃdicas que lo impiden, se convierte en un hecho punible. ¿Absurdo, paradójico? Todo lo que quieran. Pero con la reforma de la LPI que se nos viene encima, el nudo gordiano de la contradicción entre los artÃculos antes mencionados, es cortado por el legislador con la transformación ope legis del DRM en facultad de los titulares del copyright para restringir el derecho de copia privada. Es decir, el Código antes mencionado, introducido como una goebbelsiana cuña de “hechos consumados” en nuestro ordenamiento jurÃdico, pasa a ser ley.
Este mecanismo, no obstante, no funciona a la inversa. El hecho de que criminalizar las redes P2P suponga convertir en presuntos delincuentes al 99 % de los internautas particulares en España no parece amedrentar a nuestra Partitocracia. Norma perversa, despotismo ilustrado, polÃtica sin ciudadanos… son los calificativos más acertados que he oÃdo para definir esta aberración. La solución Dans, la superioridad del Código sobre la Ley, en este caso sugiere alternativas que nos hagan escapar a la persecución. Me parece una estrategia válida, pero a corto plazo, y desde un punto de vista particular. Como ciudadanos particulares con derecho a la Seguridad JurÃdica, según el artÃculo 9 de nuestra Constitución, podemos buscar la protección contra actuaciones arbitrarias, contra ese FUD que intenta, por la vÃa de la guerra psicológica, lo que la represión pura no conseguirÃa. Recuerden las palabras de V., tan de actualidad hoy en dÃa: “El pueblo no deberÃa temer a sus gobernantes; son los gobiernos quienes deberÃan temer a su pueblo”.
Pero a medio-largo plazo, la solución debe ser otra. Debemos hacernos oÃr. Si los partidos actuales no nos representan, quizás debamos tomar nuestra propia voz. ¿Un partido polÃtico de internautas? ¿Por qué no? Si los Canteros pueden controlar el mundo… Lo que está claro, es que como sigamos rumiando nuestra disconformidad en el reducido mundo de la blogosfera, nos van a poner el culo como un bebedero de patos.


Importante clave la que apuntas en el último párrafo. Si queremos conseguir que la gente se movilice necesitamos dar el salto al MundoRealâ„¢, predicar a los no-convencidos, evangelizar a los amigos, hacer de ellos lectores y opinadores, militantes… Lo demás no deja de ser un ejercicio de felación mutua entre bloggers…
Comentario de Camarada Bakunin — 11 Abril, 2006 @ 09:29
No puedo estar mas de acuerdo. El tema es como y quién.
Comentario de MacÃas P. — 11 Abril, 2006 @ 10:06
El Código y la Ley
¿Es cierto que "el código es superior a la Ley"? ¿Y, es eso bueno?, recordando el caso del DRM. Reflexión acerca de este asunto, y reflexión de obligada lectura.
Trackback de meneame.net — 11 Abril, 2006 @ 11:38
# 2: Bueno, creo que es evidente la necesidad de un proceso de selección interno en la blogosfera hispana. Necesitamos gente solvente, con credibilidad y suficientemente conocida, para crear un efecto “banderÃn de enganche”. Technorati, en este caso, es más fiable que cualquier estudio de intención de voto.
O sea, hablando claro, necesitamos a alguien de la A-List dispuesto a dar la cara.
Comentario de Ender — 11 Abril, 2006 @ 12:50
[…] autor?), y le recuerda a algunos músicos “Sin nosotros no sois nada”.
Halón Disparado, en El código y la Ley, avisa del riesgo de desprotección que nos amenaza, al dejar en el mercado decisiones que deb […]
Pingback de Psicofonías: Aclaraciones a Nos van a joder (Permalink) — 12 Abril, 2006 @ 11:44
Lo del partido polÃtico es una buena idea, ya habÃa comentado algo al respecto. Ahora ya existe en Suecia. A ver que tal les va.
Lo de “quien”, basta con que le guste vivir del cuento. Para eso sirve la polÃtica ¿no?
Comentario de pululante — 20 Abril, 2006 @ 15:56