Ahora es una gasolinera de bajas emisiones (GBE)*

Ya estamos en abril, pero la turra del Yo soy E.S.A. continúa. El edificio singular que hoy traemos a sus pantallitas es la Gasolinera Santo Tomé, uno de los talleres mecánicos mas antiguos de Ávila. Casualmente, antes fue una iglesia románica, y ya en pleno Siglo del Murciélago Frugívoro ha pasado a ser un anexo al museo local, cuya visita recomiendo a los que les gusten las piedras antiguas. De lo que tiene, no les falta de ná. Piedras vetonas, romanas, visigodas, árabes, mozárabes, medievales y postmedievales.

Pensarán vds que me invento lo de la gasolinera, pero no, está ferpectamente documentao. Vale que en su momento eso fue la iglesia de Santo Tomé el Viejo (creo que lo de viejo es porque se refiere al apóstol Tomás, porque el otro Tomé -Tomás, el de Aquino- sería «el nuevo», y -ojo al dato- nació un siglo después de la construcción de esta iglesia); pero pasó a ser ex-iglesia (y almacén de trigo del cabildo) cuando se fueron los jesuitas. Y después pasó a manos privadas por obra y gracia de la desamortización de Mendizábal, un político del XIX con buenas intenciones pero poco acierto (la mayoría de los políticos del XIX en España tuvieron, además de poco acierto, malas intenciones). Siendo ya edificio secular, fue almacén, garaje** y gasolinera, el «Garaje España» de lo que dan fe las fotos de la época. Luego, y hasta la actualidad, pasó a ser parte del museo (cuyo edificio principal, al ladito de éste, también ocupa un palacio que fue de la iglesia, el de los Deanes***).

(*) No había otro sitio pa poner el cartel de la ZBE, ande mejor que pegao a una fachada del XII.

(**) Según una amiga que pertenece a una familia de rancio abolengo, «garaje» es donde se arreglan los coches; donde se guardan es en la cochera.

(***) Un (James) dean es el cura que preside el cabildo catedralicio, y solía ocuparse de las perras****. Un cabildo es un grupo de curas que ayuda al obispo, si se deja (que no siempre se deja). La palabra «dean» tiene el mismo origen latinoso que «decano»: el militar que manda un grupo de diez soldados, y que solía ser más viejuno que ellos, por eso el «decano» de un sitio a veces se aplica al más mayor.

(****) Las perras es como llamábamos al dinero en época postmedieval. Lo de perra venía de una moneda con una figura de un león, que despectivamente llamaban «perra», igual que al águila del exescudo se la llamaba «el pollo». Semos asín.

Era lo que te venía con el Exin Castillos más barato

El Periscopio es un edificio bastante antiguo, medieval. Está adosado a la muralla por el lado de dentro, y es posible que formase parte del (desaparecido) palacio del rey Alfonso VII (el “rey niño” para los abulenses). Del resto del palacio (que luego fue del obispo, podríamos hablar ya del «periscopio episcopal») apenas quedan algunos elementos, como un arco de la puerta que daba a la plaza de la catedral o su intercambiador de teletransporte.

El nombre de periscopio se debe a que Alfonso Hijo, acongojado y parapetado tras las murallas, oteaba desde ahí, con un chisme de esos típicos de la guerra en las trincheras, para poder ver por encima de las almenas sin que te arreasen los ballesteros enemigos. Razón tenía, pues el que tenía que venir (y vinió) fue su padrastro, el rey Alfonso I de Áragorn, con aviesas intenciones: quería cargárselo o al menos controlarlo para dominar también León, que estaba bajo el reinado o la regencia (según el día) de Doña Urraca, hija del anterior rey (Alfonso VI), mamá del susodicho niño (sería el VII de su nombre) y esposa -mal avenida- del Alfonso* I el maño.

Tal que así se asomaba Alfonsito

Alfonsín sólo se atrevió a salir por encima de la muralla para posar en la foto oficial** (la que tenemos en el escudo). El resto del tiempo estuvo escondido. Por cierto, en el photocall se puede ver el nombre completo de nuestra ciudad antes de que fuera también Smart City y Accesible Por Mis Webs: Ávila del Rey, de los Leales y de los Caballeros***.

El fondo de gules aquí en Ávila es un oxímoron.

El Periscopio se encuentra técnicamente en el Corralón Carmen Pedrosa; pero casi nadie de Ávila sabe que ese recinto se llama así, esto es «el patio del periscopio» o «la entrada de la biblioteca». Tiene una entreplanta y una postplanta, a la que se sube mediante una escalera de acceso algo peligrosa, disuasoria; sobre todo en tiempo de inclemencia meteorológica. El Periscopio actualmente está destinado a albergar actividades culturales, con un denominador común: tienen que ser aburridas; apropiadas para jubilados, gafapastas o bohemios de distinto pelaje y contrición.

Esto es lo más animao que han puesto este año

(*) Se ve que se llevaba el nombre de Alfonso, como los Yonatan en los 90 y los Ían ahora.

(**) El escudo abulense tuvo un himno/copilla dedicado al rey niño:

Asomado a la ventana
Sacas medio cuerpo fuera
Ahora saca el otro medio
Ya verás que os##a te pegas

(***) La leyenda del escudo alude a «Los Leales» y «Los Caballeros», que fueron dos famosos bares de Ávila (buenísmios aperitivos); el segundo hasta tuvo una discoteca debajo.

El lienzo norte, propiamente dicho, es la muralla de la izquierda. Lo de la flecha es un auditorio.

El Lienzo Al Norte es un edificio que recibe el nombre de lo que tiene enfrente, cerca, pero que tenía que haber estado lejos. Esto que digo parece una tontería, pero aparte de serlo, tiene una una explicación. Y esa explicación que os debo… A ver, lo del lienzo norte de la muralla es una especie de metáfora para designar a la parte de la misma que (metafóricamente también) mira al norte. Pero el Lienzo Al Norte es el nombre que recibe el auditorio/centro de congresos/bar restaurante/bodas bautizos y comuniones que hay situado maomeno frente a esta parte de la muralla. Fue construido por el Ayuntamiento de Ávila y de su gestión se encarga una empresa privada, algo que es rentable porque no tuvo que pagar la construcción.

El lienzo norte visto desde el lienzo al norte

Desde la explanada frente al auditorio (o desde los ventanales de su bar) hay unas vistas excelentes de esta parte de Ávila, la más fotogénica, sobre todo cuando nieva y los niños van a hacer culing cuesta abajo. La gracia del auditorio es (aparte de una especie de «tinao poligonal» que tiene a un lado) que la mayor parte de su volumen edificado está bajo el nivel del suelo. Y esto es importante, porque la idea del arquitecto* era pasar lo más desapercibido posible. Ahí abajo hay un auditorio para míl personas, otro para cuatrocientas, y más salas y salones y pasillos y hasta váteres, para desarrollar cualquier tipo de sarao multitudinario.

El tinao poligonal citado

El arquitecto no quería competir con esta vista de la muralla, que mucha gente acude a ver al cerro que se ve al fondo de la primera foto (el de Los Cuatro Palos). Curioso rasgo, te encargan un proyecto de esos de «pa deslumbrar», y en lugar de hacer la ópera de Syney o la pirámide del Louvre, buscas cierta modestia. Alguno dirá que bueno, que el edificio está demasiado cerca de la muralla y es algo cantoso. Pero es que NO TENÍA QUE ESTAR TAN CERCA. Y ahora voy con la explicación…

Una vez contratao el arquitecto, se presentó a ver la parcela municipal donde se ubicaría el edificio. Y él tuvo claro desde el principio que no quería competir con el lienzo norte auténtico; y decidió ubicar el auditorio en el punto más lejano de esa parcela. Preparó la maqueta, satisfizo al personal, y empezaron las obras; lo primero, las catas (el bujero)… Y ahí entonces apareció un yacimiento postmedieval de… mierda. Desperdicios. Basura. Miles de toneladas.

Nadie había informado al buen señor que había ubicado su obra SOBRE EL ANTIGUO VERTEDERO DE ÁVILA, operativo hasta los años 70. Shit little parrot. Que se nos había pasao ese detalle sin importancia, oiga. Y entonces hubo que cambiar de sitio el edificio; el Lienzo Al Norte se movió al sur. Y, aparte de replantear, costó más hacer el bujero, porque hay más piedra. Actualmente, sobre el vertedero (convenientemente tapao, sellao, apisonao y asfaltao) hay un parking para roulottes y caravanottas, y la explanada donde se ubica el recinto ferial -cuando toca- y que también sirve de aparcamiento al auditorio.

(*) Francisco José Mangado. No era de Ávila. Es un dato importante, porque cualquier persona de mi edad o mayor que conserve la memoria (aún quedan) se acuerda de ese vertedero, anterior a las tasas por reciclaje.

Faltan los caballos

Los establos postmedievales son un espacio museístico reducido, habilitado al lado de la muralla. Realmente corresponde a los sótanos de un palacio (el de los Sres. Vela) que ya no existe; estuvo adosado a la muralla (como hacían muchos nobles para ahorrarse una pared) pero fue derruido. Como sucede aquí encontrisque aparece algo viejo, las cuadras sufrieron un proceso de turisticabilización (también llamado “puesta en valor” o “vamos a gastar aquí un dinero culturalmente gastao, pa que vean que semos culturistas”). Yo creo que ahora ni abre* (no estoy seguro, alomojó los puentes o cuando haya más turismo).

El espacio está publicitado como “Bóvedas del Carmen”, que es un nombre** que no invita a la visita. El ex-palacio ni siquiera tenía una leyenda romántica, como el de Manqueospese, aunque seguro que en esos establos hubo más de una coyunda. Dentro había (una vez que entré de casualidad) otras piezas arqueológicas, pedruscos en su mayoría, algunos más viejos que yo; no sólo del antiguo palacio; también había cosas de los vetones, que eran como llamaban a los habitantes de este territorio antes de la época postmedieval. La entrada era gratis. Y ya.

(*) Cada X tiempo, se gastan un dinero para mejorar los establos. Que no se diga. Como en el Centro de Interpretación de Schrödinger, ya citado en esta bitácora.

(**) La puerta de la muralla que tiene al lado se llama Arco del Carmen (o de la Cárcel, o de la Espadaña***, o del Paridor o…). Y es la única que es simultáneamente de entrada y salida para el tráfico rodado (a la vez no, que te esnafras; tiene una señal de esas de «estrechez, deja pasar al que sube»). Además, también es la única puerta de la muralla que no mira al frente, sino que está desenfilada con respecto al lienzo en el que se ubica. Y fue destruida por los guerrilleros Cary Grant y Frank Sinatra (con Adolfo Suárez de extra) en la fumadísima versión de la Guerra de la Independencia de la película «Orgullo y pasión«.

¡QUITARSEN DE LA LAERA QUE VAMO A DISPARÁ!

Foto de Avilared del artículo citado ut supra

(***) La espadaña era el campanario del convento del Carmen, que tampoco ha resistido el paso de los años. Pero las bóvedas no eran del convento del carmen, eran del palacio de los Vela.

Aquí se viene a lo que se viene

El Paridor de Ávila, también conocido como Paridor Raimundo de Borgoña, es un edificio postmedieval inaugurado en los años 60 por Don Manuel Fraga*; quicir, en lo que viene siendo su etapa hotelera, porque anteriormente fue el casoplón de los marqueses de Benavides (y otros títulos adicionales). Realmente, de la etapa de los marqueses queda poco, casi todo se ha reconstruido en estilo Paradores.

El nombre de Raimundo de Borgoña honra al gabacho que acudió, con otro montón de borgoñones, a repoblar estas tierras a finales del S. X. Fue llamado por Alfonso VI, que le concedió la mano de su hija Urraca**, con la que Rai tuvo al menos dos hijos (Sancha y Alfonso, que llegó a ser rey) en esa su tarea repobladora; se desconoce si repobló algo más la zona con alguna moza de clase inferior, como era costumbre entre la nobleza de la época.

Con tal precedente, no es de extrañar que la principal función de este Paridor sea la fornicatoria; los Paridores -especialmente los cercanos a Madrid- cumplen esa noble función; el primero de la cadena también está en la provincia de Ávila (el Parador de Gredos), donde consta que Alfonso XIII repobló algo la zona; mi suegra llegó a conocer a alguna de sus descendientes ilegítimas.

Lo que digo de la cercanía a Madrid no es baladí, muchos clientes en estos paradores perimadrileños respondían al perfil «señor adinerado que dice en casa que tiene una convención pero se va con la churri». Vean si no el primer párrafo de la entrada de la Wiki, ubicándolo en referencia a la capital de las Españas:

¡Estamos al oeste!

Los Paridores son sitios muy divertidos. Una situación típica de los paridores -sobre todo cuando no había móviles- es que algún cliente se olvidase algo (a veces, hasta el DNI); los de recepción llamasen al domicilio del titular de la reserva y allí la respuesta era «huy, sí, es aquí, pero nosotros no hemos ido nunca a ese Parador, será un error…». Una algo menos divertida (en el de Gredos ha pasado muchas veces) es que la carretera se cortase por las nevadas, ante el estupor de los clientes que no estaban allí y no podían volver a Madrid a tiempo, desde esa convención tan importante.

La relajación de las costumbres mundanas ha difuminado un poco esta adúltera función, pero los Paridores siguen teniendo ese tufillo a «fin de semana romántico en un lugar bonito donde hacer un poco de turismo cultural, cenar bien y darnos un revolcón». Que viva don Raimundo el Repoblador. Por cierto, Raimundo trajo a Ávila en su séquito a gente muy constructiva, y por eso tenemos la primera catedral gótica de España. La primera que se empezó, porque todavía no está terminada. Data de finales del X, todavía con planta románica; modificada a partir del XI por el Maestro Fruchel para adoptar el estilo de The Cure o Siouxsie And The Banshees.

(*) Ministro de baños radioactivos durante el franquismo, y fundador del Partido (Alianza) Popular durante el postfranquismo.

(**) Por las cosas del destino y -sobre todo- la prematura muerte de su hermano varón, Urraca heredó el trono de León. Raimundo ya había palmao, el pobre; lo cual le vino fatal a su viuda. Casada en segundas nupcias con otro Alfonso -rey de Aragón-, le pusieron un montón de problemas para reinar siendo mujer (los tuvo con su marido y con buena parte de la nobleza) y tuvo que abdicar en su hijo Alfonsito (séptimo de su nombre, y primer rey de la dinastía de Borgoña por estos lares). Alfonso VII es el que sale en el escudo de Ávila.

El edificio, visto desde la muralla con mi móvil barato. Es que está mu lejos de Ávila.

El Colegio de Huérfanos de la Web de Renfe es un testigo de lo peligrosa que es esa profesión, pues varias ciudades tenían uno; los errores 404 son así de graves. Con paredes de granito y techo de pizarra, en un cerro enfrente de Ávila, recuerda un poco al Monasterio de El Escorial. La línea de la fachada va haciendo una curva que lo hace parecer más imponente, al jugar con la perspectiva. Fue inaugurado en 1956 por Carmen Polo*, y todavía alberga cosas educativas.

Los huérfanos, de 8 a 18 años, estudiaban y vivían en el colegio, bastante aislados del resto de la ciudad (como se ve en la foto, está lejos de tó). Aunque tuvieran tiempo libre, los chavales lo tendrían mal para ir a pasear por el centro o intentar ligar con alguna moza (el colegio era estrictamente masculino, ese “huérfanos” no es inclusivo); en cuanto se iniciase algún escarceo ya tendrían que volverse si querían llegar a la hora de cenar.

La prensa de la época afirmaba que se eligió nuestra ciudad «por lo adecuado del clima»; para mí que eso fue el equivalente franquista a los gulags siberianos, para controlar un colectivo como el de los ferroviarios** aunque fuese en fase larvaria. Durante el curso, eso parecería una historia de Dickens; pero en invierno estarían como Jack Nicholson en el hotel de “El resplandor”. Peor, ni siquiera estaban las gemelas esas. A los de la Escuela de Policía*** también les han puesto el cole lejos, pero al menos tienen un Carrefúl cerca, y hay buses.

Está rodeado de varias hectáreas de jardines con espacios deportivos y paseos arbolados, y en su momento tuvo hasta huerto, supongo que para favorecer la autosuficiencia huerfanil y poder mandarles a escardar en el sentido literal del término. En lo alto de la torre central había dos aljibes de agua de varios miles de litros, suficientes para resistir asedios prolongados o cortes provocados por las obras de la red de calor (se ve que eran previsores).

No se ve en mi foto porque lo tapan los arbolillos del jardín, pero más tarde se construyó un edificio anexo, imitando el estilo (ahora ya no tanto después de la reforma), que prolonga el ala oeste y rompe la simetría, lo cual fue una faena; no por lo de la simetría, sino porque me tocó tender cable de red pallí, y desde el router -en la torre central- me pillaba a tomar por saco y, aparte del coste, íbamos al límite de la longitud aconsejada para que los bits llegaran contentos y la web no diera errores.

Su precio exacto es de 15.720.000 €, por si estáis interesados en comprarlo; al menos es lo que publican los periódicos.

(*) La mujer de Franco, conocida también como “la collares” (esto lo digo para los jóvenes que no leen este bló).

(**) Eran de lo más woke que había en España.

(***) Por cierto, la Escuela de Policía es una de las instituciones que ha pasado por este edificio, en lo que terminaban sus instalaciones actuales.

Exta sís, exta nos, Teresiano, Sanjuanista, Lagarto, Spock

La Mystic University (también conocida como CITeS* o «yo quiero fumar lo mismo») es el edificio más feo de Ávila y parte de la cristiandad. Más que el de Moneo, que ya es decir. Le salva que está casi en el campo. Bueno, no le salva, vas por ese barrio y dices «quechécho podió», Por fuera tiene forma de gallinero**; por dentro parece que estás en la nave Enterprise con el capitán Spock y todo. Es el típico ejemplo que en la maqueta queda como pa decirle al arquitecto «rompedor, único, crack, monstruo, máquina» y en realidad es un engendro verde. Y hay un loro. Pica si le arrimas el dedo.

No me voy a meter con la gente que va a ese sitio, pero allí pasan cosas raras. Funciona como una especie de hotel de convenciones, pero las convenciones no son nada convencionales. Tan pronto ves llegar una grey de jóvenes seminaristas preconciliares con sus trolleys, como aparece un taxis y se bajan tres monjes budistas hablando en latín con una carmelita. Es el tipo de sitio en el que te dicen que en el próximo evento participan el obispo de Soria, Yoko Ono, Bertín Osborne, Alí Hoseiní Jamenei y Rappel y te lo crees.

Vista frontolateral del lado sumergible

Esta cosa está en las afueras de Ávila, más allá del monasterio de la Encarnación, en la ladera que queda enfrente del lado norte de la muralla (pero como a media milla de la misma, afortunadamente). Hasta no hace mucho hubo una explotación vacuna operativa justo al ladito mismo de este sitio. El adifisio tiene un recinto ajardinado curioso*** alrededor, en el que viven varios gatos a cual más arisco (pero sin llegar al extremo de las gatas del Camarada).

(*) CITeS stands for Centro Internacional Teresiano Sanjuanista. Lo cual me parece mal; o pones «santateresiano-sanjuanista» o «teresiano-juanista». Egalité, coño. Por si esto lo lee alguien que no es de Ávila, se refiere a Santa Teresa de Jesús y San Juan de la Cruz, ambos abulenses y místicos y escritóricos.

(**) Pero del gallinero ese que vas ampliando con una caseta de aperos, luego añades una cija para las ovejas, después llega el Koala y te canta «Opá, yo viazé un corrá», y luego tiras una pared y subes el techo por ese lado para que quepa el tractor…

(***) La parte frontal está muy cuidada, según vas alejándote de la puerta principal la cosa va decayendo, y en la parte del fondo sólo les falta poner unos somieres viejos para el cerramiento.

Palacio Caprotti para los amigos

El Palacio Caprotti es uno de los Edificios Singulares Abulenses más postmedievales. Sin embargo, como pasa con los estadios deportivos, ha cambiado de nombre merced a su actual patrocinador, la marca Honda; por lo que emplearemos la denominación oficial de Palacio de Súper-Honda. A continuación les mostramos el objeto en cuestión, la Honda Super 125.

Disponible hasta fin de existencias en los sótanos del palacio

El palacio de Super Honda tiene la particularidad de que se caía a cachos, como el resto de la ciudad antes de la llegada de Mein Chusma. Y aquí intervino el señor Cabritto, de profesión pintor. De cuadros, no le pidan presupuesto pa quitar el gotelé. Cansado de que le hicieran chanzas con el apellido, Guido Caprotti salió de Italia cuando la Gran Guerra, y recorría España buscando inspiración para sus cuadros. Durante el trayecto entre Madrid y Valladolid, el tren tuvo que detenerse en Ávila durante una semana* a causa de una copiosa nevada; lo que obligó al insigne caballero a quedarse inmovilizado en nuestra acogedora ciudad. Por las cosas del síndrome de Estocolmo, quedó prendada de ella hasta el punto de comprar el palacio y reformarlo para quedarse a pasar frío.

A la muerte del pintor, el palacio quedó convertido en un museo visitable donde se puede contemplar, aparte del propio edificio, que tiene su gracia (ya no se cae a cachos), algunas obras del propio Cabronni, junto con otras que fue adquiriendo de otros artistas, que ya se sabe que entre bomberos no se pisan la manguera. Otra actividad importantísmia de este palacio es que allí se coloca la urna para los sorteos de las campañas del comercio local.

(*) Fue hace mucho, pero los trenes de Ávila siguen maomeno asín; lo de RENFE y nosotros es una relación de esas que cantaban los Pimpinela.

Nada te turbe, nada te espante.

Ávila, ciudad moderna ande las haiga, se vanagloria de tener un Centro de Interpretación de Schrödinger. El centro está, pero no está, en el Paseo del Rastro, al final del jardín del mismo nombre, o al principio si vds. vienen por el otro lado. El Centro -como la caja del científico- tiene gato encerrado: está abierto (según las webs de turismo local: Ayuntamiento, JCyL, etc) y cerrado a la vez (según la prensa local y la realidad fenomenológica).

Hace un par de años apareció una noticia en la que se decía que el centro iba a abrir tras una inyección presupuestaria y un convenio con una entidad (también mística), pero el caso es que el centro sigue cerrado; supongo que el dinero (15.000 €) está pero no está, se gastó pero no se gastó.

El edificio en cuestión es pequeño y tiene pocas cosas dentro, la gracia de su entrada (si consigues entrar) es que, al no haber distracciones, te puedes fijar en ti mismo y preguntarte si vives sin vivir en ti, y en que la satisfacción del corazón no se halla en la posesión de las cosas, sino en la desnudez de todas y pobreza de espíritu*.

El Centro es tan místico que si no vas con una visita guiada no te enteras de nada, y si es guiada, depende. Las opiniones de los visitantes así lo demuestran; para unos ha sido una visita fascinante; para otros, una estafa, pagar por ver un museo vacío. Y es que en el Centro de la Mística, el gato de Schrödinger eres tú.

Quizá la idea que subyace a la nueva situación es que es ni siquiera entres al centro, no se puede ser más ascético. Que tú mismo pienses en que los apetitos son como unos hijuelos inquietos y de mal contento, que siempre andan pidiendo a su madre uno y otro y nunca se contentan. Y como el enfermo de calentura, que no se halla bien hasta que se le quita la fiebre, y cada rato le crece la sed.

(*) Estas cosas que cito son de la Tere y de San Juan de la +, no me las invento.

El monstruo de la última pantalla somos todos…

Mucho antes de que se perpetrase el Adefesio de Moneo, en Ávila ya estábamos construyendo mamotretos*. Hoy les presentamos el Castillo de Bowser, una especie de palacete que trataba de parecer postmedieval aunque finalmente se quedó a mitad de camino entre el «estilo Paradores» y el kitsch de algunos asadores o restaurantes de BBCs (antes de la moda de las columnas corintias). Por dentro trata de ser funcional, y por eso está lleno de funcionarios de Hacienda.

El edificio da mucho juego

El castillo, desde tiempos inmemoriales, forma parte de las pesadillas de muchos abulenses (especialmente, autónomos y otras gentes de mal vivir); y ha sido recreado en varios videojuegos de éxito por el sencillo procedimiento de cambiar las zonas comunes por piscinas de lava ardiente, y los inspectores de Hacienda por el personaje conocido como Bowser:

¡No has presentado la trimestral!

El Castillo está rodeado de otras construcciones que sí que son del XVI, y por la parte de atrás (al sur) su jardincillo linda con las murallas de Ávila. Desconocemos lo que inspiró esta manera de construir, con almenas, torres y ventanas de estilo Yoquesé Tardío**. Es posible que no se quisiera hacer un edificio moderno, pero tampoco algo que imitase a nuestros palacios «de verdad». También es posible que el arquitecto -autónomo- pensase que la Agencia Tributaria no se merecía un edificio bonito. A diferencia del antiguo edificio del Bancospaña (actual delegación de Hacienda), al menos hay que reconocer que no se quiso hacer algo tan ostentóreo.

Ni que viviera ahí Perrochanche…

La cosa encajó en nuestro recinto amurallado igual que el Palacio de Carlos V en La Alhambra, con calzador. Sin embargo, la orientación matiza bastante el impacto, ya que la portada no mira hacia la Plaza de Corral de las Campanas, donde «competiría» con el Palacio Caprotti y el Torreón de los Guzmanes, sino a la calle Madre Soledad (que, como su nombre indica, suele ser muy solitaria). Esto es, el casoplón queda a la izquierda según Gúguel mira en esta foto, pero trasconejao.

San Juan de la Cruz está triste, eso sí

(*) Un mamotreto es alguien criado por su abuela, según los griegos.

(**) No soy capaz de definir el estilo, pero se percibe claramente que es de su etapa tardía. Podríamos decir que el estilo es algo como un románico pasado por una peluquería de éstas que están de moda ahora.